martes, 3 de diciembre de 2013

Sparzanza en Alcalá de Henares - 27 de noviembre - Sala EgoLive:


Hace apenas una semana tuvimos el placer de asistir, una vez más, a un gran e inesperado concierto. Grande porque el nivel presentado aquella noche por los suecos Sparzanza era de aúpa e inesperado porque por nada del mundo podría figurarme la atracción que esta banda iba a generar entre el público alcalaíno. Lo cierto es que nada más llegar me encontré de frente con un muy bien preparado tenderete que estaba vendiendo el 'merchandising' de Sparzanza (desde las típicas camisetas y discos hasta parches y muñequeras) a un ritmo de verdad endiablado. Y todo ello antes de que empezara el concierto. Increíble. Igualito que aquella vez... Menos mal.

Se veía a la gente con muchas ganas de que los chicarrones empezaran a tocar. Normal. Como normal se está convirtiendo el hecho de que las bandas elijan cada vez más a la EgoLive para iniciar sus giras nacionales, tal y como les está ocurriendo a Sparzanza, embarcados todavía hoy en su 'spanish tour'. Pensándolo bien, puede que musicalmente hablando incluso no sea del todo bueno que una banda empiece gira aquí porque todavía puede no estar rodado y todas esas cosas, pero qué queréis que os diga... a mi eso siempre me parecerá un detallazo.


La seriedad (en el buen sentido) de los Sparzanza se notó desde los primeros compases de la noche. Empezaron a una hora más que ajustada, dejando sonar una introducción pregrabada muy de película de ciencia-ficción o miedito a lo Alien que transmitía una sensación de inquietud y expectación fuera de lo común. Expectación que rompió en aplausos y vítores a la salida de la banda de entre las bambalinas para subirse al escenario y empezar a hacer retumbar la sala.

Por mi parte, he de decir que no suelo asistir a muchos conciertos de Metal, las cosas como son, pero éste en concreto me sorprendió muy gratamente porque se notaba que estos suecos se lo habían trabajado. Pocas veces he visto un recital tan sólido, tan lleno de detalles, tan bien hilado y consistente. Sin ningún hueco dejado a la improvisación o a la dejadez. Al fallo. La prueba es que lo que tocaron de forma tan infalible aquella noche fue justamente lo que pude observar en el 'setlist' poco antes de empezar el concierto.


El recital planeado contaba con todas las canciones que les ha permitido alcanzar cierto reconocimiento en el círculo del Hard-Rock y Metal allá en las tierras más allá del muro. Básicamente se encargaron de enseñarnos las cartas más altas de sus tres últimos discos, que son los que representan el salto cualitativo de la banda: 'In Voodoo Veritas' -Kabuki Records 209-, 'Folie à Cinq' -Spinefarm Records 2011- y 'Death Is Certain, Life Is Not' -Spinefarm Records 2012-.


Abrieron con "The Fallen Ones" y "Going Down", que son dos 'singles' de una categoría soberbia, por lo que ahí van los dos:





Más tarde, según nos íbamos introduciendo en el impecable sonido de la banda, fueron cayendo temas igualmente interesantes como lo son sin duda alguna "Follow Me" (perfectamente interpretada por la banda y con el bajista Johan 'Yisascraist' Carlsson dándolo todo) y "Ad Viventes" (con ese estribillo cantado en latín por el guitarrista Calle Johannesson) entre otros. Todos ellos plagados de miles de detalles, ejecutados aquella noche en directo por su propio técnico de sonido, que nos hablan del cuidado con el que estos músicos realizan sus producciones: presencia de efectos vocales, aplicación de electrónica, de pregrabados...




Entre medias, en los escasos momentos en que Sparzanza descansaba para tomar algo de aire (su cantante principal Fredrick Weileby se lo merecía) había espacio para demostrar que no eran tímpanos de hielo y que podían interactuar con el público, agradeciendo nuestra presencia en el concierto un día entre semana, hablando de los afortunados que podían trabajar al día siguiente dad la situación económica que vivimos, preguntándonos por bandas nacionales que no fueran los Héroes Del Silencio... De lo divino y lo humano, vamos.


Llegado el momento y haciendo caso omiso de las peticiones del público, sin más concesiones que lo que habían escrito, preparado y ensayado, la gente de Sparzanza arremetió por última vez con unos bises muy medidos que incluían las canciones "Crone Of Bell", "Mr. Fish" y "Temple Of The Red-Eyed Pigs" y que se fueron perdiendo finalmente entre las notas cada vez más apagadas de un piano...


Ante tanta profesionalidad y tan grandioso sonido no pudo quedar mejor sabor de boca.

¡SPARZANZA!


SETLIST:

"The Fallen Ones".
"Going Down".
"Robota".
"Alone With A Loaded Gun".

"Dead Inside".
"Follow Me".
"When The World Is Gone".
"The Blind Will Lead The Blind"
"Gone".
"Red Dead Revolver".

"Ad Viventes".
"My World Of Sin".
---

"Crone Of Bell".
"Mr. Fish".
""Temple Of The Red-Eyed Pigs".

domingo, 10 de noviembre de 2013

Back One Out en Alcalá de Henares o el concierto perdido:

Este jueves pasado la temperatura era agradable pese a que un cielo de color de ceniza nos amenazaba desde arriba, no había ningún partido de fútbol intrascendente (toda esta Liga lo es) que nos distrajera, había un concierto a la vista, la hora de inicio era más o menos aceptable teniendo en cuenta aquello tan gracioso del 'juernes', la promoción del evento fue igual o superior a la de otras ocasiones, era entrada libre y el estilo musical de la banda encajaba con el gusto de la comunidad universitaria y joven de la ciudad. A priori, todos estos factores tan positivos hacían prever que la noche iba a ser más que positiva pero, mire usted por dónde, resulta que al concierto no acudió ni San Pedro... Así. Sin rodeos.

Debido a esto, durante toda aquella noche y en días posteriores estuvo rondándome la siguiente pregunta: ¿Qué leches nos ocurre en Alcalá de Henares?


Back One Out fue la banda que tocó aquella noche en la sala EgoLive. Un pequeño gran honor, pues con esta fecha fijada en nuestra ciudad, se abría e inauguraba la gira por toda España que este grupo italiano, constituído en torno al cantante Thomas Cateni y a los hermanos Andrea Velgi y Alberto Velgi a  la  guitarra  y batería,  está realizando a lo largo de este mes de noviembre.
Pese a la juventud de esta formación, hay que señalar que la gente de BOO lleva tocando junta más de diez años, cuando siendo unos mozuelos que iban todavía a clase allá en su Livorno natal, empezaron a darle duro a esto de la música, de la melodía y de los ritmazos gordos, teniendo por referentes y ejemplos a seguir a bandas de Punk Californiano como Lagwagon o Strung Out.

Informándome previamente sobre la biografía de Back One Out y escuchando después su discografía es fácil hacer un paralelismo y reconstruir paso a paso la (negra) historia reciente de la industria discográfica así como ver la vida y el reflejo casi prototípico de las jóvenes bandas de los últimos años. Si analizamos biografía y discografía podemos ver un desarrollo de acontecimientos que consta de tres fases o movimientos:
El primer movimiento es el del auge temprano y coincide con el lanzamiento en 2006 del primer disco grande de la banda, 'Helpless'. Un álbum que fue masterizado en USA por Alan Douches (ingeniero de sonido de Fall Out Boy, Chemical Brothers y otras tantas bandas de cierto prestigio) y publicado en toda Europa por distintas discográficas y distribuidoras como Ammonia y Edel. No se podía tener más suerte. Iniciar la carrera discográfica en la época de las vacas gordas... Un disco repleto de melodías y canciones redondas como “From Streets To Sidewalks”, “Little Alice” y “Redemption” entre otras que ya aparecerán mencionadas a lo largo de la crónica.
El segundo movimiento es un poco más complejo, menos fácil, pero a la vez necesario en la vida de todo artista. Es el momento en el que la interesada industria discográfica ya ha exprimido y explotado todo lo que tenía que exprimir y explotar y empiezan a retirar todas sus fichas del tablero de juego. La mal llamada “crisis de la música”. Esto es lo que les ocurre a Back One Out en 2011, año en el que deciden seguir adelante y autoproducirse su siguiente LP, titulado 'Swallowed By Future' y que no les consolidaría como mediáticas estrellas mundiales, pero sí como auténticos currantes de la música. Estas vivencias, este aparente y real desengaño dio lugar a un sonido más crudo y punzante como se puede escuchar en los temas “Love To Live”, “Drawbacks” y “Never Come Around”.
Y llegamos al tercer y último movimiento (por el momento). Nuevamente autoproducidos, estamos en 2013 y con 'It Could Be Worth It' los italianos suenan más compactos y sólidos que en sus anteriores trabajos, mostrando de nuevo las múltiples facetas que componen su fenomenal obra: la celeridad del Punk en “The Price We´ve Got To Pay”, la precisión del Metal “Rider For A Bloody Night”, el sentimiento del Rock en “Once Again” y las voces del Pop en el tema que da nombre al disco. Y mira que a mi estas mezclas no me entusiasman mucho...



Se acercaban la medianoche y el público no acudía a la sala. Dentro no éramos más de diez asistentes. Con la idea de que el poco público que ya estaba dentro no se impacientara, se quedara y hacer un poco más de tiempo hasta que viniera el resto del contingente, se pactó con BOO la idea de dividir la actuación en dos tandas. Así fue como llegada la hora oportuna la banda se subió al escenario para tocar una pequeña serie de canciones con una precisión instrumental casi quirúrgica: “No Way To Fly”, “NIP”, “Fall And Rise”...



Las canciones que se pueden escuchar de ellos en estudio, siendo muy buenas, no hacen justicia a la robustez y solidez que presentan en directo; las series de acordes fluían con una potencia y seguridad notable; el bajo siempre estaba ahí, firme y tenso; las voces de Thomas y Andrea se acoplaban perfectamente; y la espectacular batería de Alberto retumbaba con una presencia visual (era pasmoso ver las piruetas que hacían sus baquetas) y un rigor sonoro tal (la velocidad de golpeo, el dominio de todo su equipo, ese bombo aparentemente doble...) que me resultó extraño y hasta incómodo notar el frío vacío de la sala porque ¿qué es lo que ocurrió al finalizar la primera mitad del concierto? Pues yo os lo digo: que en el intermedio no es que no viniera más gente, sino que muy al contrario, la que ya había, se marchó...

Así es. La sala quedó vacía. Literalmente. Durante la segunda parte del concierto los únicos espectadores fuimos los camareros y servidor. Nadie más. La primera vez que vivo un acontecimiento así de triste. Tan desolador, que sentí vergüenza en mis mejillas y pena por los chavales de Back One Out, que pese a ser italianos (nóteseme la broma entre tanta desgracia) mostraron una disposición y profesionalidad encomiable desde el principio al final de la noche pues en este segundo acto, sin nadie que les aplaudiera y jaleara, lograron sobreponerse y no caer en la desidia o la desgana. Siguieron de pe a pa el plan establecido en su set-list, sonando uno tras otro temazos como “Helpless”, “No Romance” o este “My Solitude”:



Fue tal el aplomo y el saber estar de BOO que hasta tuvieron el cuajo y el señoría de tocarse unos bises y todo... Inaudito... Asombroso.

Al final del concierto no pude más que acercarme al tenderete, pillarme sus discos y charlar un poquejo con ellos en una mezcla de italiano e inglés para pedir disculpas por todo este desatino, desearles mucha suerte en la gira y decirles que  habían sonado cojonudamente.  Sombrerazo para ellos,  sí señor.



Camino a casa le estuve dando vueltas a lo vivido y así seguí, rumiando en mi interior hasta el día siguiente, cuando me dispuse a hablar y escribir, llegando finalmente a la conclusión de que en Alcalá tenemos lo que nos merecemos porque nos comportamos como lo que somos: una ciudad de segunda que va camino de convertirse en una ciudad-dormitorio más de Madrid, sin personalidad propia. El que escribe esto es más de Alcalá de Henares que las garrapiñadas, pero cada vez siento más la pérdida de identidad y el poco respeto y amor propio que sienten mis convecinos hacia esta ciudad. Un error que se manifiesta en este caso en el escaso apoyo o participación que tienen los ciudadanos hacia otras formas de cultura (ese concepto clave que nos hace tan distintos a los alcalaínos respecto a otras ciudades) que son paralelas a la clásica, tópica, típica y manida concepción de cultura que fomenta y promueve nuestro Ayuntamiento. Lo que me revienta tademás es que haya gente que se queje porque la cultura oficial de Alcalá es pobre, que no se promueven otras formas culturales, que no se promueve la música, que no vienen músicos de nivel, que merecemos algo más, que hay que ir siempre a Madrid para ver buenos conciertos y luego a la hora de la verdad , cuando hay que salir, se quedan en casa tocándose los 'cataplines'... Nos hemos vuelto demasiado cómodos. Falta actitud y compromiso.

Y puede haber gente que replique. Bien, veamos. Saquemos réplicas:
La primera, que hay crisis y que no se puede salir de casa... ¡Que me lo digan a mi, que llevo desde el 2008 sin tener un trabajo decente salvo los veranos como monitor! ¡Además, que el concierto este era de entrada gratuíta! ¡Gratuíta! ¡Quien algo quiere algo le cuesta! ¡En este caso simplemente salir de casa!
Y ya la segunda réplica o excusa no me vale... La del frío. ¡Venga ya! ¡Que yo vivo en la Plaza del Barro y el EgoLive está en la otra punta de la ciudad en El Val y voy y vengo a patita porque por lo que he dicho antes no tengo automóvil y no pasa nada! ¡Incluso en invierno! Y repito otra vez ¡Quien algo quiere algo le cuesta! Lo que me lleva a pensar que en este mundo actual la sociedad no quiere nada, está apática... Chuchurrida.

Ya se arrepentirán los huevones cuando estas interesantes opciones musicales (EgoLive, Flamingo, Tic-Tac y demás locales) se vean abocadas a anular conciertos y hasta a chapar, porque tal y como están las cosas...

La pena será que nosotros sí lo echaremos de menos.

domingo, 3 de noviembre de 2013

Lydia Loveless en Alcalá de Henares - 31/10/2013 - EgoLive:

Telarañas de mentira, escaparates llenas de calabazas, gente con la cara pintada por las calles, Country Rock Alternativo y un poco de desencanto... Esas fueron las referencias principales y las coordenadas básicas por las que nos estuvimos moviendo la pasada y "jalogüinesca" noche del jueves 31 de octubre.


Tal y como ya os anunciamos hace un par de días en Du-Dum-Dum, la sala EgoLive iba a tener el placer de recibir dentro de su apretadísimo calendario a Lydia Loveless: una joven artista procedente “directamente desde USA” que, precedida de un gran cartel, se ha estado recorriendo y trabajando durante una semanita nuestra geografía desde La Coruña hasta Jerez, pasando por Bilbao y Alcalá de Henares entre otras localidades para enseñarnos su arte, su sonido americano. 


Se puede leer todavía en la publicidad confeccionada para los conciertos que con sus 23 añitos, la menuda Lydia ya parece por su aplomo toda una veterana, una de esas mujeres frías y distantes, de armas tomar, curtidas en los peores (o mejores) antros del estado de Ohio. Una dama que tiene el talento y la capacidad para poder sonar dulce, elegante y sobria pero también salvaje, electrizante y agresiva... Pues bien, en un primer momento todos esos elogios parecían tomar forma y corroborarse cuando informándonos y contemplando diversas actuaciones en las que se ve con total claridad como Lydia Loveless y su banda eran capaces de enfrentarse con toda la naturalidad del mundo a registros tan opuestos como lo son el eléctrico y el acústico, para salir intactos y airosos de tal empresa. Una prueba de ello, son estas dos maravillas de aquí abajo:





Como íbamos diciendo, por todo esto (la publicidad y las pruebas sonoras) parecía que el sonido americano de Lydia tenía por virtud la diversidad, el contraste, la profundidad y la riqueza de matices. Propiedades todas ellas que de verdad nos gustan mucho, pero que aquella noche tristemente no pudimos observar o apreciar por ningún lado, pues desde el principio al final todo el recital se movió siempre en una misma línea, en una única dirección. Fue un concierto donde hemos decir en honor a la verdad que el apartado vocal que demostró Lydia fue soberbio (y es que para cantar debes haber nacido en los ‘states’ sí o sí) pero donde lo instrumental pecó pese a su corrección de lineal y de plano, como carente de sorpresas… De más poso.

Y no fuimos los únicos en sentir ese pequeño vacío, pues esta impresión la pudimos compartir con otros compañeros allí reunidos. En nuestra opinión, el contraste es lo que genera en el oyente la tensión, la emoción. Esperábamos encontrarnos con algo similar en el Ego, con una constante de subidas y bajadas, con un torbellino de sensaciones, que la voz de Lydia nos acariciara suavemente para poco después sacudirnos a base de guitarrazos pero tristemente hemos de decir que no fue así.

El presentimiento de que algo no iba a marchar del todo bien empezó cuando nos asomamos al escenario y notamos la ausencia de una guitarra acústica. Ahí es cuando empezó a rondarnos esa sensación que no se fue nunca.



Como la sala tardaba en caldearse, Todd May (el guitarrista de la banda y también telonero) decidió agarrar su Telecaster y amenizar un poco al respetable que estaba esperando a que empezara la función. Aunque el color de sus mejillas, el estado acuoso de sus ojos y los vaivenes nos indicaban que estaba un poco perjudicadete de lo suyo, el señor interpretó un buen puñado de canciones descarnadas y punzantes para promocionar su disco en solitario titulado ‘Rickenbaker Girls’ y que sirvieron para que la gente se fuera acercando un poco más al escenario, en espera del plato principal, pero todavía quedaba un poco más por esperar. Tras esto, Lydia se subió al escenario, acompañó con su bella voz en un par de temas al bueno de Todd y con la misma dejadez con la que se subió, se bajó... Y hubo otro pequeño parón. Hecho que nos hizo pensar que que lo que hubiera estado realmente genial sería haber traído a una banda o a un artista local, porque como bien apuntó un asistente al concierto, éstos habrían atraído a un pelín más de público, se estaría más apretadito y calentito… Pero tampoco fue así.


Del concierto poco más podemos decir salvo tres cosas: la primera, que la banda al completo tocó impecablemente bien la selección de los dos únicos discos publicados hasta el momento de Lydia (‘The Only Man’ -Peloton 2010- e ‘Indestructible Machine’ -Bloodshot Records 2011-) con una energía, una fuerza y una distorsión tan cercana al Punk que hay que agradecer al baterista de nombre desconocido, al melenas del bajista-esposo Ben Lamb y a ese Todd May echo polvo apoyado a la pared, pero eso sí, con una fuerza tan carente de registros, que llegó a caer en la monotonía. La segunda,  que el provenir de Lydia como cantante y compositora está completamente asegura. Y finalmente la tercera, que las ideas y esperanzas que alberga uno en su interior a veces no se llegan a cumplir. Lástima.

Menos mal que vino una preciosa brujita y…


lunes, 9 de septiembre de 2013

Raphael en Alcalá de Henares - "Mi Gran Noche" - 20 de julio de 2013:

Que Alcalá está necesitada de ARTE, en mayúsculas, es algo que se puede palpar fácilmente sin hacer mucho esfuerzo. Podría repetirme hasta la saciedad y achucharos de nuevo con las carencias culturales y las promesas incumplidas por parte de unos y otros políticos, pero mejor centrémonos en uno de esos acontecimientos especiales que de verdad sí dan lustre y brillo a nuestra ciudad: el concierto de Raphael que tuvo lugar en la Plaza de Toros este pasado 20 de julio dentro de la programación prevista en 'Un Verano Bajo Las Estrellas'.


En estos tiempos que corren, nuestros oídos están bastante necesitados de calidad, de grandeza (en incluso de grandilocuencia), de estilo... no de medianías y mediocridades. Así que imagínense nuestra sorpresa cuando nos enteramos que el de Linares iba a hacer parada y fonda en Alcalá de Henares para darnos a conocer en directo su Tour 'Mi Gran Noche'... La boca abierta que se nos quedó, señores.

Porque sinceramente creemos que Raphael es uno de los pocos artistas españoles que han llegado a romper los límites del tiempo, de las etiquetas y de los géneros. Y a las pruebas me remito: ha sobrevolado modas, su obra abarca generaciones enteras (en la Plaza se reunieron abuelos, padres y nietos) y... ¿de qué estilo va Raphael? ¿Me lo podrían decir? No… no pueden. Porque Raphael es Raphael: un artista atemporal, de estilo inconfundible, distinto, excéntrico y auténticamente genuino. Y como tal personalidad genera entre los oyentes tanto el rechazo más radical como la fidelidad más sólida... Porque no hay medias tintas con los genios.


Siempre inquieto, ansioso por sorprender e innovar, Raphael inició este mismo año con 'Mi Gran Noche' un ambicioso proyecto que consiste en subirse a los escenarios de nuevo para recuperar de su amplísimo repertorio lo que él llama "las joyas de la corona", es decir, esas grandes canciones que por una u otra razón no alcanzaron el estatus que se merecieron en su momento y retomarlas con una fuerza e intensidad renovadas. Una renovación y un lavado de cara de las composiciones que se aprecia tanto en estudio, pues están presentes y recopiladas en un disco titulado ‘Mi Gran Noche’ (que en principio sólo se podrá adquirir únicamente en los conciertos, firmados por el artista) como en riguroso directo mediante una gira mundial que le ha llevado a Méjico, Estados Unidos y más allá.



Entrando ya en materia, diremos que la entrada a la Plaza de Toros el día del concierto fue bastante peculiar. Podríamos decir que era una fauna muy taurina la que predominaba… ya que gente de alto postín, concejales y reventas se agolpaban en la puerta con un nerviosismo bastante contagioso, pero no fue a mayores pues la cola de acceso era numerosa (prácticamente el medio aforo delimitado estaba repleto) y eso nos devolvió a la tranquilidad en vistas a nuevas apuestas musicales interesantes en un futuro próximo.


Clavando el horario, Raphael se presentó ante el público rebosante de energía, mostrando ya sobre la mesa y de inicio varias de las canciones que han sido incluidas en su último trabajo discográfico. Entre ellas, sonaron “No Tiene Importancia”, “Los Amantes” y cómo no, la que da nombre a todo su proyecto: la enérgica y festiva “Mi Gran Noche”. Tras este primer envite llegó la primera de las numerosas ovaciones que fueron adornando el recital.

Sobre el escenario, ya sin su característica chaqueta negra, Raphael se mostraba exultante, entregado, agradecido y cercano. Subía y bajaba la pasarela del escenario como un divo. Entre canción y canción había momentos para conectar con el público con promesas de venir más a menudo a Alcalá, para decirnos que él era nuestro Raphael y para charlar largo y tendido sobre la misteriosa clave del éxito, sobre la relación artista-público, para reconocer a su querido compositor Manuel Alejandro, para narrar fragmentos de su biografía, de los años que lleva con un micrófono en la mano… Una celebración de su carrera.

La noche era espectacular. La Luna, casi llena, iluminaba el cielo y se sentía a lo lejos el aroma de tormenta de verano, pero no queríamos descentrarnos y perdernos el espectáculo que teníamos delante. El repaso que Raphael estaba dando a su obra era para quitarse el sombrero: “Digan Lo Que Digan”, la didáctica y poderosa “Poco A Poco” (una de mis canciones favoritas descubiertas esa misma noche), “Nada”… Es decir, insuperable.



Vanidades aparte, es reconfortante ver que un artista de su edad y veteranía siga queriendo conmover almas con su voz, que no se ha acomodado en ningún momento. Llevaba ya un buen número de canciones y su garganta no flaqueó en ningún momento… algo que no se puede decir de muchos vocalistas actuales, la verdad sea dicha.

En cuanto a su nivel interpretativo, creo que está mejor que nunca. Su histrionismo y teatralidad se ha moderado pero es que eso da igual, pues con el paso del tiempo ha aprendido a proyectar su imagen con tal seguridad, que lo que él quiere llega al público inmediatamente, al segundo.

El acompañamiento musical que llevaba a sus espaldas era menor que en otras citas. No había ‘big band’ u orquesta a sus espaldas, pero los instrumentistas que le acompañaron esta noche cumplieron el papel a la perfección. No se percibió ni una carencia de sonido, ningún hueco, ningún vacío o remiendo postizo. Más bien al contrario, surgieron escenas brillantes como la labor del pianista en la canción “Despertar Al Amor”, otorgando a la pieza un toque de elegante Jazz que le sentó muy bien; o como la de la sección rítmica en la canción “Hoy Mejor Que Mañana”, setentera a más no poder; o la presencia de esa Gibson dorada en “La Canción Del Trabajo”; o… Miles de detalles y ejemplos.



Siguieron rodando como si no costara canciones de la talla de “Cuando Tenga Mil Años” (con un arreglo nuevo Funk más limpio y potente),  “Maravilloso Corazón” o “Yo Sigo Siendo Aquél” (encandilando al público, que rompió en aplausos cuando Raphael soltó y entonó en alta voz la coletilla final "¡siempre fui yo mismo!"), pero se oía ya entre el aforo el runrún de canciones como “Balada De La Trompeta”, “Escándalo”, “Yo Soy Aquél”… Pero no pudo ser. La tormenta de verano que nos estaba rondando desde el inicio de la noche hizo acto de presencia. La lluvia caía suavemente e iluminaba como un aura el escenario mientras sonaba mágicamente “Y Fuimos Dos”, canción con la que se cerró triste y repentinamente el concierto. Tras la última nota, Raphael cogió el libreto de sus canciones, lo cerró, se lo puso bajo el brazo, saludó al respetable y se metió en el camerino.


Seguía lloviendo con calma, pero lloviendo. Los encargados cubrían con una lona el piano y recogían los instrumentos. Ya no había nada que hacer en el albero. Los asistentes se empezaron a mover: las señoras cubrían sus permanentes con sus bolsos, los hombres se encogían de hombros con sus impecables chaquetas y los demás, optimistas, esperábamos a que escampase. Un minuto, dos… cinco. Nada. 
Todos nos dirigimos hacia la salida principal con el regustillo dulce, pero también a agrio por el final abrupto de la velada.
Fue entonces cuando a nuestras espaldas escuchamos un ‘click’. Era la voz de Raphael, que sólo en el escenario, de pie, con un micrófono en la mano y un paraguas en la otra, nos pedía perdón por lo revoltoso e inapropiado del tiempo y prometía nuevamente que pronto regresaría a Alcalá. Un entrañable y cariñoso "ohhhh…" sonó al unísono por parte de todo el público que se había girado para escucharle y así fue como confiando en la palabra de un hombre, de un artista, todos nos marchamos a casa, al contrario que justamente un minuto antes, felices y satisfechos.

lunes, 10 de junio de 2013

Chris Masuak Y Los Eternos en Alcalá de Henares - Sábado 1 de junio - Sala EgoLive:

Nuevo fin de semana en Alcalá de Henares y nueva sorpresa que llegaba a los escenarios de la sala EgoLive: Chris Masuak, miembro originario de la célebre banda australiana Radio Birdman y de otras tantas como The Hitmen, The New Christs, The Screaming Tribesmen, The Juke Savages y Klondike's North 40 entre otros que seguro se nos escapan.


Pues bien, esta vez bien el señor Chris Masuak venía a mostrarnos un nuevo proyecto musical más, ya que se plantó en Alcalá acompañado por la banda gallega Los Eternos y totalmente preparado para sacar lustre a la correa de su guitarra y añadir otra muesca más a su dilatada carrera.

Bueno, eso que hemos dicho de nuevo proyecto musical es cierto a medias… Nuevo y no tan nuevo. Y nos explicamos: por una parte nuevo porque Chris y compañía vinieron a presentarnos composiciones recientes como "Another Lost Weekend" y "Animal", ambas tocadas en el concierto y presentes en el primer sencillo que han publicado en H Records este mismísimo año; y por otra no tan nuevo porque estas creaciones más actuales sirvieron casi de mera excusa para complementar lo que podemos decir sin miedo a equivocarnos o a pasarnos fue una perfecta y majestuosamente sencilla colección de 'Rock total'... Y es que no le dieron a la muñeira porque Dios no quiso, que sino...


Con buenos amigos al lado, un par de litros de cerveza previos, una bolsa de triskys entre medias y unos tercios por a la vista, el cuerpo no podía pedir otra cosa que escuchar 'rocanrrol' del bueno. Y afortunadamente, de eso tuvimos hasta hartarnos. Rozando las doce de la noche, Chris Masuak, alzado en unos espectaculares botines de piel de cocodrilo o serpiente -algo de eso sería- , acoplado a su brillante Fender y escoltado por Los Eternos, se subió al escenario para llevarnos de viaje por las músicas que tanto nos encandilan: Rock And Roll, Punk-Rock, Blues-Rock, Power-Pop… Hubo de todo y para todos.

Echado a un lado en un discreto segundo plano y dejando que las protagonistas absolutas fuera su pedazo de banda y las canciones, Chris fue deshojando poquito a poco y con mucho tiento toda su carrera musical, empezando por aquellos inicios en la segunda mitad de los 70 cuando en su etapa con los Radio Birdman le daba al Punk Rock… Excusa perfecta para poner la sólida y contundente canción con la que Chris y Los Eternos abrieron la noche: “Burn My Eye”:



De aquí en adelante las canciones fueron sucediéndose una tras otra con una precisión de aúpa, con esa destreza y ese conocimiento que dan los años. No hubo parones innecesarios, los equipos de sonido estuvieron de diez, Chris hablo poco –salvo una lógica y necesaria puyita a Eurovisión- y decidió centrarse en su púa y en las cuerdas… Por lo que todos los que estuvimos ahí lo agradecimos enormemente.


Aparte de la obra de Radio Birdman, nosotros no conocíamos mucho más de Chris, pero eso no fue impedimento para acudir a este concierto. Por suerte, nuestros amigos piensan igual: la música en directo tiene un algo especial que te engancha de la pechera y no te suelta… Te puede gustar más o menos el estilo que se toque, pero ver a unos músicos dándolo todo –y os aseguro que Chris lo dio todo, porque cuando le abrazamos para hacernos una foto estaba empapadísimo de sudor- sobre las tablas es algo de verdad único…

Así pues, otras canciones destacadas o que llamaron nuestra atención fueron ”Didn´t Tell The Man” -perteneciente a la época post-Radio Birdman con la banda The Hitmen a finales de los setenta- y el pegadizo Blues-Rock de "Papa Joe´s Backyard Casino" que Chris compuso bajo el auspicio de The Juke Savages para el disco de 1994 ‘Pagan Rites And Big Juju On The Road To Ascension’.


Mención especial a “The Dreamer”, una canción incluida en el álbum ‘Workhorse’ que Chris  publicó en 2011 con otra de sus incontables bandas: Klondike's North 40. En este tema el sonido de su guitarra fue absolutamente arrebatador, mágico… Y apenas estábamos en el ecuador del concierto… ¡Qué maravilla!

Es cierto que la mayoría del público -no llegábamos a medio centenar- estaba expectante y disfrutaba mucho más con las canciones de su época en Radio Birdman como “Aloha Steve And Danno”, “New Race” y también con las versiones que Chris y Los Eternos –que se salieron a lo largo de la noche- hicieron al final en los bises de salvajes como el “Electrophonic Tonic” de la Sonic´s Rendezvous Band y el “Rock And Roll Soldiers” de Ron Asheton y sus New Order, pero qué queréis que os diga, aquí lo que nos gustó es ver que artistas consolidados y con una trayectoria interesante a sus espaldas es capaz a día de hoy de seguir haciendo maravillas como ésta joyita 'powerpopera' de aquí:



Tras finalizar el concierto, recogimos los bártulos, pillamos el ‘set-list’ -para que quien quiera lo consulte más abajo- y nos fuimos a por Chris para inmortalizar una noche que fue simple y llanamente impecable...


Set-List:

- "Burned My Eye" / ¿"Burn My Eye"?
- "Original Sin".
- "I-94".

- "You Better Run".
- "Hand Of Law".
- "Birdbrain".

-"Mad And Fail".
- "Didn´t Tell The Man".
- "Eurovision".

- "Papa Joe´s Backyard Casino".
- "The Dreamer".
- "Animal".

- "Snake".
- "Date With A Vampyre".
- "Another Lost Weekend".
- "Aloha Steve And Danno".

Encore:

- "Bully Boys".
- "New Race".

- "Death By The Sun".
- "Smith And Wesson Blues".

- "Alone In The Endzone".
- "Rock And Roll Soldier".
- "Electrophonic Tonic".

martes, 28 de mayo de 2013

The Queers + Fast Food en Alcalá de Henares:

A nosotros nos va bastante el Rock Psicodélico y esas reminiscencias entre mágicas y lisérgicas que ya se fueron para siempre. A nosotros nos va mucho el Rock Progresivo con todo aquél sonido cargado de virtuosismo intelectual, abigarrado y retorcido. A nosotros nos va una barbaridad el Jazz arriesgado, el Jazz intimista, de ese que no se abre a la primera, del opaco y tenso que hace que la gente se sienta hasta incómoda... Y, paradójicamente o no, a nosotros nos gusta el Punk. 

Pero Punk del clásico. Lo que se viene a llamar Punk-Rock. De bandas que hemos tenido la oportunidad y placer de conocer debido a que han pasado por la sala Ego como lo son The Zeros, The Dictators/Manitoba, Devil Dogs o los últimos ultimísimos The Queers.


Después de unos cuantos años sin pasarse por España, esta veterana banda de New Hampshire acabó recalando en esta Gira Europea, casualidades del destino, en ‘La Cuna de Cervantes’ el pasado martes 21 de mayo con la intención de devolver el verde a sus laureles o como sea que se diga esa expresión, acompañados y precedidos un poco antes por los madrileños Fast Food.


Laureles que constan de una mezcla a partes iguales de mala baba 'ramoniana' y melodías a lo Brian Wilson, es decir, una combinación aparentemente difícil de conseguir pero que una vez llega a los oídos te atrapa y no te suelta… Como nos ha pasado a nosotros durante esta semana larga que llevamos investigando, curioseando y siguiendo los rastros dejados por Joe ‘Queer’ King y sus secuaces.


Abriendo la noche, como hemos dicho estaban los Fast Food, que venían para darnos a conocer su música, un derroche constante de Punk-Rock y un trabajo implacable. O así me lo dieron a entender en el puesto de discos, ya que aún teniendo las espaldas bien cubiertas con una larga sarta de LP´s, Mini LP´s y 7” propios y junto a otras bandas, resulta que les parece poco y están esperando sacar ya su próximo disco… Así es como se hacen las cosas, a ritmo. Pues bien, estos tíos fueron los responsables de caldear el ambiente, con un poco de retraso respecto a la hora señalada pero tampoco mucho. Hecho que se agradece ya que estando entre semana algunos de los presentes -al menos eso espero- tendrían que trabajar al día siguiente para levantar lo que queda de país y tal…

Tras hacer la correspondiente foto del ‘set-list’ de la banda y una breve charla con el baterista poco antes de empezar -dijo que en lugar de estirarme para hacer la foto podía darme una copia y yo le contesté que daba igual, porque al final siempre vendría algún lector del blog a 'crujirme' sobre si faltaba o sobraba tal o cual tema- empezó la centelleante función de los Fast Food: todo fue energía, derroche, actitud y… aunque parezca contradictorio, elegancia y cierta manera o deje Pop, que no es nada malo en absoluto.
La puesta en escena correctísima, con todos los miembros de negro, luciendo tatuajes y calzando bambas de lona de las de siempre… Para que luego digan que las bandas españolas no tienen nada que hacer en comparación con las extranjeras y que no cuidan la faceta de la imagen.
El sonido a lo largo de todo el concierto de los Fast Food fue muy compacto y serio, sin ningún altibajo, todo a una velocidad de vértigo, con canciones que pasaban y arrasaban los oídos de los que allí estábamos y que demostraban el nivelazo de 'The Ant al bajo eléctrico, Eu The Rocker a la batería y de los guitarristas Sprite y Dani Fields. Aún con todo, las voces se me hacían como confusas y perdidas, por lo que no podía captar el mensaje de su cantante Javi 'Fast Food'. Una pena, porque las letras de canciones como “100.000 Mutantes” o “Como Sonny And Cheer” son interesantes cuanto menos ¿Qué no? 



Tras la finalización de los chicos de la comida basura tocó el turno a los titulares de la sala, The Queers… Y no queremos decir nada en absoluto sobre la traducción de su nombre al español. Las bandas punkis tienen estas cosas.


Joe King -o el primo gamberrete de Ed Harris- se subió al escenario junto al bajista Dangerous Dave y al baterista Lurch Nobody, todos con una estética auténticamente ‘amerwicanna’: gorras, camisetas interiores de tirantes, pantalones pesqueros, calcetines hasta arriba y otra vez las imperecederas zapatillas de lona… Como puramente americanas son las reminiscencias del sonido de The Queers. Si no me creen, escuchen:





Porque sí, hay mucho de Ramones en el conjunto de la obra de esta banda, pero también de los juegos vocales y de ese Pop pergeñado por los siempre geniales y nunca suficientemente alabados chicos de la playa… Maravillosa mezcla.


 Como nos ha ocurrido con la mayoría de los grupos Punk-Rock que ha traído Hey Ho! Club De Rock y la sala Ego, a estos The Queers no los teníamos muy conocidos, por lo que no pudimos desgañitarnos y corear sus estribillos hipersónicos como si se fuera a acabar el mundo pero qué queréis que os digamos… No hubo problema alguno porque el hecho de  estar delante de un gran concierto y presenciar cómo se lo pasaba de bien el público -a la sala acudió la parroquia de todos los conciertos Punk-Rock más gente nueva que se va apuntando a esto de experimentar la música en vivo y en directo en un número de asistentes que no estuvo mal- gozando de la música a ritmo de estacazos, decibelios, cervezas, ‘cumpleañosfelices’ y pogos transgeneracionales fue algo reconfortante para los sentidos…

PD: No, no se nos olvidaba el único 'set-list' del que pude tomar nota...


¡Sean buenos y a sonar por todo lo alto!

domingo, 3 de marzo de 2013

Los 10 discos de... La Hora Funkfarrona:

Mucho tiempo después, retomamos esta idea de mostrar los 10 discos favoritos de nuestra gente y amigos que iniciamos ya el año pasado con la selección de Víctor Hugo -vamos, del que escribe estas líneas-.

En esta ocasión, tenemos el placer de conocer los gustos musicales y el top ten de Mr. Funkfarrón, una de las personalidades más eclécticas, entrañables y simpaticonas que ha pisado la RUAH y que he conocido en los últimos tiempos, aunque él se empeñe en autodenominarse gafapastas, outsider y otras cosas que no vienen al cuento... Así que sin más dilación y sin más peloteos, allá va su selección musical:



LOS 10 DE LA HORA FUNKFARRONA

El Funk, como muchos otros géneros, es un género de influencias. Todo puede empaparse de él y viceversa. Por ello todos los discos aquí descritos tienen relación entre sí de una manera u otra. Porque qué es la música sino reciclaje constante. Ojalá las energías renovables pudieran basarse en groove... Viviríamos en un mundo mejor.


1º Rage Against The Machine – 'Renegades' (Sony, 2000).
Pongamos una batería sacada directamente del armario de The Stooges y un bajo ametrallador como The Meters. Una guitarra que parece que la acabas de coger del Cash Converter y simulando efectos más propios del scratching, o de un niño epiléptico con ganas de irritar ciertas partes del cuerpo de su progenitor. Y, por último una voz nasal pero contundente que parece salida de Compton o South Central con toques latinos. Y tenemos una mezcolanza perfecta entre el Hip-Hop más combatiente propio de Public Enemy, el Funk más sucio y crudo de los 70, y el Rock-Metal más dinamitero que te puedas echar a la cara. Puede que no comulgues con sus ideas político/comerciales y que éste sea un disco de versiones, algunas veces bastante infravalorado, pero cuando uno empieza escuchando ese “Microphone Fied” o el Afro-Rock “Renegades Of Funk” uno piensa que pocos lo hicieron como ellos en los 90.





2º Joe Bataan – 'Salsoul' (Mericana Records, 1975).
Uno de esos artistas que no tiene disco malo, que ya es mucho decir en una carrera de más de 40 años. Y sumando, que el amigo con su Cristo al pecho no tiene intención de parar. Pero si encima empiezas con un tema como “Mi Nube”, que en oídos de este servidor es una de las canciones más hermosas que se han creado, y sigue con trallazos Lati-Funk como “Super Strut” o Soul-Disco como “Continental Square Dance” es ya para quitarse el sombrero, la camisa y, si me apuran y con la compañía adecuada, hasta la ropa. Este disco no solo fue el culmen de ese sonido que tanto había desarrollado, del que era el rey máximo y único, a esas alturas, exponente sino que dio nombre a una discográfica cuyo catálogo es tan estupendo como este disco. Cierto es que no es que tuviera una lírica preciosa, ni que fuera un gran cantante pero como compositor fue, es y será inigualable. Porque en la humildad esta la calidad, simplemente un chico ordinario. 





3º Los Chorbos -  'El Sonido Caño Roto' (CBS, 1975).
¿Qué pasaría si lleváramos a The Temptations (de los que se consideraban admiradores) a una fiesta gitana en un piso recién construido del ministerio de la vivienda en Carabanchel  allá por el año 75 y les diéramos un mes para que hicieran lo que les apeteciera, además de componer música? Seguramente acabarían todos freídos por las ametralladoras de los picoletos pero, musicalmente hablando, el resultado no diferiría mucho de este disco producido por el siempre magnífico Jose Luis de Carlos, puliendo el sonido que comenzó con Las Grecas y llevándolo al lado más Funk-Soul con los arreglos de Johnny Galvao.  Aquí el nombre del LP 'Poder Gitano' como clara alusión al paralelismo de la marginalidad gitana en España en esas zonas de la periferia madrileñas con el que sufrían los afroamericanos allá en Harlem sobre la misma década. Cuando todavía no existía esa impostación de las discográficas y la calidad estaba en la música y en el ojo de los productores. Tanto Los Chichos como Los Chunguitos le deben mucho a este disco. Sino busquen en Youtube "Libre Quiero Ser"





4º Al Supersonic and The Teenagers – 'Not Too Young' (Unique Records, 2010).
Hay veces que la expectación supera a la percepción. Que hay discos que te gustan antes de comprarlos y eso te da una visión poco objetiva de ellos. Y eso a la gente no le gusta pero, entonces ¿Cómo tendrías que escuchar la música?¿Como meros androides en busca de la perfección técnica?. Por eso cuando salió este LP pensé que me gustaría, aún sin conocer al grupo ni escuchar nada suyo nunca antes. Simplemente surgió. Y ahí llegaron uno a uno los mejores bombazos de Soul hechos en nuestro país: “It Must Be Love” y “Lean On Me” como maravilloso homenaje a los clásicos más oscuros, “The United Nation Of Soul” como el tema que da significado a todos los que amamos este género por encima de etiquetas y demás chorradas del Rock Deluxe, o “Keep On Walking” ejemplo de que cantar cuando nos ponemos bizcochones. Puede que sea por ese portento de voz llamado Al Olmedo, porque la mano que los produjo fueron las de Carlo Coupé, el mejor en lo que a música negra se refiere de por aquí, o porque sacaron su primer disco después de tocar juntos durante más de una década, pero hay un momento para un disco y una banda, y este es el de los soul boys de Granada.  





5º El Señor Rojo – 'Madrid Aprieta' (Rap Solo, 2009).
Con el Hip-Hop ocurre un poco como con el alcohol, de joven se  tolera muy bien pero demasiado termina cansando, que todavía no ha llegado el día que vomitemos CD’s hasta que, con el tiempo, le das otra oportunidad pero ahora sabiendo lo que tomas y diferenciando la calidad edición oro del simple garrafón. Por eso, hablar sobre un disco de Hip-Hop es complicado, sobre todo por la valoración: ¿Las rimas o el contenido? ¿El flow o la producción?, un tema con muy buenos samplers y una rima bastante mediocre no entraría, ¿y un tío con un verdadero don para rapear pero con una base que echaría para atrás al mismísimo Vanilla Ice? Como todo en la vida, hay que buscar el término medio, y ahí es dónde entra este rapero de Leganés tan hábil con la lengua como con los dedos.  Si bien a nadie le fue indiferente aquel “Llora por tus miserias”, verdadera obra maestra del Hip-Hop nacional, ni aquel EP 'Estado Mental Madrid Ciudad', con “Madrid Aprieta” se erige como una cima en su carrera, mostrando un disco extraterrestre dentro del Hip-Hop nacional.

Porque este disco trata sobre Madrid, sobre esa ciudad que no aparece en los periódicos panfletarios y mediáticos, y sobre su ambiente y sus calles. Deudor de los mejores discos de la edad dorada del género a principio de los 90, muchos son los temas a recordar, desde el que da nombre al disco, ecografía de una ciudad sucia y bañada por las farolas a la medianoche, hasta la misógina “Un Coño Más”,  la oscura Días Grises”, el homenaje a los grandes del género “Cabrones Reales” o la verdadera joya del disco Plan Maestro Pt. 2”. Si además juntamos a lo mejorcito del Hip-Hop nacional como DJ Uve, Grazzhoppa, Científico y Rush de Perros Callejeros, banda que sigue la estela del Señor Rojo en aquel otro gran disco 'Perdedores de Barrio', Hermanos Herméticos, o los violadores R de Rumba y Kase-O, estamos ante uno de esos discos que, te guste o no el género, hay que tenerlo con luz tenue apoyado en la mesilla de noche cual virgen andaluza.





6º Johnny ‘Hammond’ Smith – 'Gears' (Milestone Records, 1976).
Si -en esta lista- se ha incluido a Jay Kay y sus compinches, es porque antes hubo un cuando y un quién. Allá por el año 1976 un ya consagrado pianista con prácticamente dos décadas a sus espaldas y en el ocaso de su carrera decidió perfeccionar lo que unos cuantos años atrás venía ya esculpiendo: una verdadera obra maestra del Jazz-Funk, cuando la música Disco estaba emergiendo y el Hammond con que se le apodaba estaba empezando a caer en desgracia en pos de una modernización del sonido. Y es que cuando un LP empieza por una línea de bajo y batería como la de “Tell Me What To Do” (con uno de los mejores solos de piano Rhodes que servidor recuerda escuchar en sus jóvenes oídos), continúa con esa intro latina y que demuestra que no sólo Leticia Sabater sabe hablar con acento de Baltimore en “Los Conquistadores Chocolate”, la chulería groove de Shifting Gears” o la onírica pieza cósmica de “Fantasy”, es que estamos ante uno de los tótems de la música negra en los 70.





7º Ray Barretto – 'Acid' (Fania, 1968).
El disco fundacional de la música latina, aquí y en la Indochina oriental, que debe ser como la normal pero con menos ritmo. Porque cuando este Jerry Lewis intelectual y con cara de que le han robado el bocata unas cuántas veces en el recreo hizo ese pedazo de tema “El Watusi”, no sabía que estaba haciendo historia en la música. Que estaba creando algo distinto y que haría bailar hasta al groupie más emo de Björk. Porque 4 años después de este bombazo regaló el disco con el que un servidor descubrió el Boogaloo y la música latina en general fuera de prejuicios que puedan darse por esos fines de semanas pachangeros. Maravilla sonora donde no sólo mezcla como nadie el Soul más arraigado de esas calles de Harlem con el Son y el Mambo que llevaban más de diez años deleitando los cubanos afincados en América sino que dejó melodías tan famosas como los vientos de A Deeper Shade Of Soul”, ese Boogaloo infernal de presentación llamado “El Nuevo Barretto”, la Salsa más primitiva con “Sola Yo Te Dejaré” o porque se ganó el apelativo de ‘Hard Hands’ en “The Soul Drummers”. Luego aparecieron los 70, sus fusiones con el Jazz y el Funk más en boga en esos momentos para su posterior reniegue de todo ello en pos de la Salsa puramente ortodoxa. Pero hubo una época en que todas las razas bailaban al mismo tiempo. Y en la que Marc Anthony no iba por ahí haciendo de Hector Lavoe.





8º Jamiroquai – 'The Return Of Space Cowboy' (Sony, 1994).
No es casualidad que en esta selección eligiera el disco de Johnny Hammond. Al fin y al cabo, sin él, bandas como Jamiroquai no hubieran existido, o hubieran ido en otra dirección, quién sabe. Su influencia es palpable en todo el disco, si bien es cierto que en temas como “Scam” o “Mr. Moon” dónde también pueden versos ecos de aquella banda oscura de Space-funk llamada Manzel, la evidencia es clara, no es precisamente este disco un ejercicio de puro revival. Es la definición clara de lo que significó el Acid-Jazz. Nada más que todos los elementos de la música negra, con rapeo incluido en “Just Another Story” sobre ese Funk combativo,  metidos en la batidora de unos músicos en estado de gracia, junto a una producción brillante, algo raro para la época que era. Después llegaría el éxito mundial con 'Travelling Without Moving' y nada volvió a ser lo que fue. Pero siempre nos quedará el Buffalo Man yendo al espacio como un cowboy gracias al Cheeba.





9º Fundación Tony Manero – 'Sweet Movimiento' (Virgin, 2003).
Si uno se pone a pensar en un disco español, de principios de siglo, y de Disco-Funk, se podría pensar que estamos ante una banda homenaje a Bonnie M, o Kool & The Gang. Nada más lejos de la realidad. Porque, aunque así fueron sus comienzos, esta banda catalana quizás no sea la pionera en realizar música negra con conciencia de ello en nuestro país, pero si los que lo popularizaron durante algún tiempo, y se hicieron un nombre fuera del circuito tan pequeño como es el correspondiente al del groove con canciones compuestas por ellos. Porque ganar un disco de oro por un LP de música negra por aquí es algo que parece, y sigue pareciendo propio de un relato de Lovecraft. Pero ellos lo hicieron y arrasaron, vía anuncio automovilístico, con esa maravilla llamada "Looking For La Fiesta".

Pero dos años después regresaron por la puerta grande. Un disco que, aunque pareciera que viniera con la etiqueta del anterior, música Disco puramente hedonista y con simple objetivo de romperte la tibia y el peroné sin que Figo te entre a taco descubierto, 'Sweet Movimiento' es un disco mucho más nutrido de todas las referencias que harían de los Manero la banda que es ahora. Porque si “United Soul” sigue demostrando que en la pista de baile siguen mandando, los rapeos ochenteros de “Master Mike” bajo ese riff de guitarra espectacular y ese Philly Sound que se marcan en “Sunday Disco Down” podrían ser suficiente razón para tenerlo, las 9 siguientes canciones muestran que las lentejuelas y los pantalones de campana se empiezan a sustituir por capoeiras en ese dabadá tan Santisteban llamada Nights Over Asland”,  el Electro-Funk ideal para hacer el funky walk de Richard Pryor “Robodance”, la mejor del disco junto a ese Acid-Jazz-Disco con la más preciosa intro que uno recuerde por estos lares Slip Life (30 seconds decisions)”. Porque todavía se puede confiar en algunos para sacar esto adelante, aunque sea musicalmente que no es poco.





10º James Brown – 'Motherlode' (Polydor, 1988).
Cuando allá por 2004 en la otrora gran galería y disfrute de la música Madrid Rock, ya en horas bajas y con numerosos carteles de ciertos sindicatos rodeándolos, un servidor se dignó a adquirir este disco de 'el padrino del Soul' no se esperaba que, casi una década después, fuera un disco tan admirable como 'Payback' o 'Hell', con la curiosidad de que era un recopilatorio de rarezas puro y duro. Pero ¡qué rarezas! Precisamente por ser los temas de la época más prolífica, y porque estas caras B y rarezas podría haber sido las canciones principales de la mayoría de sus discos. Verdaderos momentos de inspiración como ese Funk-Garage con su inseparable Bobby Bird y el bajo atronador de Booty Collins “Since You’ve Been Gone” el “Funk Bombcuyo nombre deja claro como suena este tema, o aquella pedazo de banda sonora del blaxploitation Slaughter’s Big Rip-Off con el patibulario Jim Brown vistiendo de torero a quién se pusiera por medio, llamada “People Get Up And Drive Your Funky Soul”. Es paradójico que quizás en el peor momento de su carrera, ya en plena devaluación y con el éxito de “Living in America” tan caduco como el PCP que asomaba por su lengua esas noches poligoneras que se pegaba, Polydor se dignara a sacar este recopilatorio que sacaba a relucir grandiosos temas para mostrar lo que algún día fue este hombre, y que, si no hubiera sido por su megalomanía y demás extraños pensamientos que rondaban por su cabeza, seguramente hoy se lo recordaría todavía más y mejor. Y es que hacerte una foto con Nixon nunca es una buena idea.