viernes, 21 de diciembre de 2012

Noches de Power-Pop 2ª Parte: Paul Collins en Alcalá de Henares - 16 de diciembre - Sala Ego:

Tal y como habíamos prometido hace unos días, Los Sultanes Del Swing cerramos el año con otra crónica ‘powerpopera’. Pero en este caso no se trataba de un concierto más que apuntar en la lista, ya que el responsable de subirse al escenario la noche del domingo 16 de diciembre no fue otro que Paul Collins, es decir: el denominado por muchos ‘Rey Del Power-Pop’.



No vamos aquí a hablar a modo de introducción de la dilatada carrera de Paul Collins porque entonces estaríamos fomentando que alguien nos comentara en plan anónimo malvado, así que preferimos pasar página sobre la importancia que la obra de Paul ha tenido en la música de las últimas décadas para entrar directamente a tratar el asunto de la gran noche que tuvimos el placer de presenciar en la EgoLive.

Paul Collins es uno de esos tipos incombustibles que no se está quieto en casa y que no suele parar de realizar giras y más giras por todo el mundo. La última de ellas, la llamada ‘European Tour 2012’ le ha hecho viajar por Italia, Alemania, Suecia y Noruega, para recalar finalmente en España -un país importante en su vida- y concretando un poco más en Alcalá de Henares, que fue justamente la ciudad elegida para  poner el broche final a este interesante tour. ¡Quién se lo iba a imaginar!


De inicio la noche se planteaba complicada: era domingo -por lo que algunos cuerpos estaban ya un poco machacados tras el fin de semana vivido-, el tiempo que hacía era el de la época del año en que estamos y además, para más inri había fútbol… Pero bueno, como dije en la anterior crónica sobre Kurt Baker, se nota que poco a poco se va consiguiendo formar una parroquia y si ya sumamos a gente que venía directamente desde Madrid, pues no os cuento nada.

Éramos los que teníamos que estar. Luego no queremos quejas...

Para el concierto Paul Collins vino con su ‘Beat’, que de un tiempo para acá está formada por una serie de musicazos tan grandes como la copa de un pino: los inagotables Juancho López al bajo eléctrico, Christopher Bongers a la batería y el brillante Manolo Espinosa a la guitarra eléctrica.


En esta su primera visita a Alcalá, Paul decidió dar un repaso a su enorme carrera musical. Desde sus primeros movimientos con The Nerves, The Breakaways y The Beat hasta sus últimas grabaciones y alguna que otra composición que al parecer todavía no están registradas o publicadas… Vamos, que asistir a este concierto fue como leer del tirón una enciclopedia sobre el Power-Pop. Un auténtico placer.

Para que os hagáis una idea, Paul Collins inauguró la noche con “You Wont Be Happy”, para luego seguir con otras composiciones pertenecientes a su primer trabajo con The Beat en 1979 como “Different Kind Of Girl” y “Rock And Roll Girl”. Un álbum del que buscando más información por ahí he encontrado que fue producido ni más ni menos que por Bruce Botnick, un tipo que produjo entre otros a The Doors, a Love y que trabajó como ingeniero en el ‘Pet Sounds’ de los Beach Boys… Leyendas señores, leyendas.



Como ya estamos hablando demasiado, vamos a hacer un parón para ver y escuchar una de esas canciones que os hemos comentado. Una canción que según dicen por ahí, Paul compuso a su novia de por entonces. Y es que hay una cosa que está bien clara: somos todos un poco-bastante tímidos, cobardes y ya no hay galanes como los de antes...



Entre charla y charla en perfecto castellano -ya quisiera el talento de Sergio Ramos hablar inglés como Mr. Collins lo hace en el idioma de Cervantes- fueron cayendo canciones de otros discos más recientes como “Helen” -‘Flying High’ / Lucinda Records / 2007-  y “Hey DJ” -‘Ribbon Of Gold’ / Rock Indiana / 2008- esta última una canción que tiene un trasfondo y una historia que creo no sé por qué que nos suena a muchos enamorados del mundo de la radio: ese primer contacto con la música cuando éramos críos, con el transistor debajo de la almohada y en vela a altas horas de la madrugada… ¿Verdad?



.Esa gorra, el pañuelo rojo anudado al cuello, las gafas, la florida camisa -quiero una así, desde aquí lo digo en público-… Incluso esa petición de chupito para el guitarrista. Todo llamaba la atención en Paul Collins, pero esos elementos accesorios no lograban distraer y desviar la atención sobre una cosa realmente admirable: el total dominio del escenario que tiene este hombre. Es increíble como fue capaz de controlar el tiempo, recitando a veces con voz profunda, generando tranquilidad y tensión en el público, teniéndonos en sus manos todo el rato. Se nota que no fue ayer precisamente cuando empezó a subirse a los escenarios


Pero vayamos a lo que de verdad me importa en este caso. Como iba diciendo, Paul fue deshojando canciones magníficas y únicas, de esas que dejan marca. De esas que hacen que por una u otra razón acaben adquiriendo significado para el oyente…

No fue el artista que más fuerte y contundente ha sonado de todos los que han pasado a lo largo de este año por la sala, pero es que eso no tiene por qué ser del todo necesario. De esta manera, Paul nos demostró que con saber tocar bien una delicada y sencilla canción en plan medio tiempo es más que suficiente para provocar una sensación y un recuerdo imborrable, para darnos un vuelco el corazón o para que se te pongan la piel de gallina, tal y como me ocurrió con “Parlez Vous Français”. Hay una persona que puede dar fe de ello.



Lo mismo podría decir de un tema que Paul Collins Beat tocó y que no he logrado descubrir o localizar. No soy muy avispado, pero me da que por las veces que suele repetir “Walk Away” a lo largo de la canción en los estribillos, ese debería ser el título, pero no lo sitúo... En Youtube aparece un video en directo grabado pocos días antes de su llegada a Alcalá con este mismo tema en directo y resulta que en los comentarios se indica que posiblemente sea una canción nueva que todavía no está disponible, por lo que nos tendremos que conformar con esta edición que he montado para poder disfrutar de una de los momentos que más me emocionaron aquella noche. Sabor a clásico. A canción de nuestras vidas casi.



Y es que sinceramente, con eso me quedo de Paul Collins, con su saber hacer sobre el escenario y con esos detalles de sobriedad y categoría -propios de la madurez personal y musical que ha alcanzado- que brillan y destacan entre una retahíla de agitados y electrizantes números de cuando era mozo como el inolvidable “Hangin´ On The Telephone” y el “Look But Don´t Touch"… En fin, un hombre que ha sabido y sabe mantener su toque con el paso del tiempo. Totalmente disfrutable.

Ahí os dejamos con el ‘setlist’. Uno de los más completos, perfectos y redondos que hemos podido contemplar en mucho tiempo. Vuestro es.


¡Larga vida al Rey del Power-Pop!

martes, 18 de diciembre de 2012

Noches de Power-Pop 1ª Parte: Kurt Baker en Alcalá de Henares – 14 de diciembre – Sala Ego.

Como todo el mundo sabe, se acerca ya el fin de año y por si resulta que a los mayas les da por acertar en sus fatalistas predicciones, Hey Ho! Club De Rock y la SalaEgoLive han querido despedirse de este 2012 tan puñetero que nos ha tocado vivir con un par de nombres de auténtica categoría dentro del alegre sonido Power-Pop. Y como viene siendo ya costumbre Los Sultanes Del Swing no se lo han querido perder, pero mejor será que vayamos por partes…


El primer artista en subir al escenario en este Especial Power-Pop fue ni más ni menos que Kurt Baker. Un alumno aventajado de la escuela de Elvis Costello que domina a la perfección el arte de construir canciones como las de antes. Es decir: composiciones perfectas y repletas de estribillos con gancho.

Hablar de Kurt Baker es prácticamente hacerlo del Power-Pop actual en sí, ya que este figura encarna todas y cada una de las características del género: temas redondos que llegan al oyente de forma directa e inmediata con ese pulso vital, energía y efervescencia propias de la juventud… Pero bueno, para no estar repitiendo todo otra vez, mejor os recomendamos la escucha del programón que la semana pasada dedicamos a estos sonidos ‘powerpoperos’.


Caía en jueves –o ‘juernes’, como se suele decir ahora y como ustedes prefieran- y lo cierto es que era el día perfecto para asistir a un buen show… El público es todavía algo escaso viendo  la  calidad  de  los nombres que están viniendo a la ciudad, aunque por otra parte hay que reconocer que el que hay va siendo cada vez más fiel y ya se empiezan a hacer comunes las caras… Algo que mi padre -camarero de toda la vida- sabe que es costoso y a la vez importantísimo: hacer parroquia.


Procedente de Maine, Kurt Baker y toda su tropa se encargaron de darnos a conocer el que es su último disco publicado hasta la fecha, ‘Brand New Beat’, que no es ni más ni menos que el perfecto manual de  Power-Pop. Así de simple y a la vez así de meritorio.




Pero Kurt Baker no vino a Alcalá de Henares únicamente con la intención de volarnos la cabeza con temazos hipervitaminados de su último trabajo como son “Everybody Knows”“Partied Out” y “Weekend Girls”... Ya que también quiso regalarnos algunas joyas pertenecientes a su anterior etapa como miembro de The Leftovers. Éste fue el caso de “Can´t Stop” -canción que abrió el concierto- y de otras que entraron dentro de los bises como fue “Telephone Operator”.

Y tampoco se olvidó del resto de su discografía en solitario, porque de su disco debut ‘Rockin´ For A Living’ sonaron unas cuantas maravillas, como esta de aquí abajo:




Para tristeza de muchos, Kurt Baker -a la voz y al bajo- no se hizo acompañar para esta gira española por la teclista y corista Holly Nunan pero no pasa nada porque de todas maneras hay que reconocer que los muchachotes que le guardaban las espaldas estuvieron realmente soberbios: el canoso Wyatt Funderburk y el pequeñín Geoffrey Palmer a las guitarras, el elegante Kris Rodgers a los teclados y Adam Cargin a la batería.




La noche tuvo bastantes momentos memorables. Cada uno de los asistentes tendrá los suyos, pero ya que estamos aquí os voy a contar los mios:

El primero fue, sin lugar a dudas, cuando bien entrado el espectáculo Kurt y compañía se pusieron a tocar “Hollywood (Down On Your Luck)” de Thin Lizzy, una de las bandas de Rock más importantes de la Historia. Una opinión personal que se ve reafirmada y confirmada por momentos como ése, ya que no es muy habitual que un artista estadounidense de Power-Pop decida versionar a un grupo irlandés de Hard-Rock setentero ¿verdad? Me da que el gran Phil Lynott estaría muy agradecido por el tributo que se marcaron estos chicos…

El segundo fue la conexión con el público, que fue rapidísima y es que es un tío de esos que cae bien. Además, si a eso le sumas unos cuantos "Alright!" por aquí y unas cervezas por allá -ya sean Budweiser o Mahou, que para gustos los colores- pues la mitad del camino para agradar al público como que está hecha.

Y el tercero fue cuando ya en los bises sonó “Hangin´ On The Telephone”, ese clasicazo que compusieron The Nerves allá en 1976 y que Blondie llevó al éxito mundial un par de años después al incluirlo en su álbum 'Parallel Lines'… Uno de esos discos que hay que escuchar por lo menos una vez en la vida sí o sí.


Creo que no exagero lo más mínimo si os digo que “Hangin´ On The Telephone” es una de mis canciones favoritas de todos los tiempos junto a “Union City Blues” también de Blondie, así que cuando al finalizar el concierto me acerqué al tenderete y vi que esta canción la tenía Kurt Baker en su EP ‘Get It Covered’ pues como que la tentación me pudo y me hice con él.


La noche no había acabado porque todavía quedaban sorteos de vinilos cortesía de Hey Ho! Club De Rock, así que hasta que se hacía tiempo aprovechamos para pedirle a Kurt Baker que nos firmara el EP. Muy simpático y agradable sacó su rotulador, me preguntó el nombre y ahí empezó el enredo… Porque todo se remonta a 1983, cuando mis padres me podían haber llamado Juan, Jose, pero no... Decidieron muy sabiamente y con gusto exquisito nombrarme Víctor Hugo. Un nombre bonito, sí, pero que no debe ser muy conocido entre los anglosajones... A su “what?” le respondí “yes, Víctor Hugo, like the french writer”, pero resulta que la literatura universal no debe ser el fuerte de nuestro amigo, porque tampoco sabía como se escribía, así que con la complicidad de mis compañeros Laura Neri y Maku le estuvimos deletreando el asunto… Y este es el resultado final:


Nos despedimos con unas fotos y tomamos buena cuenta del 'setlist', porque siempre hay gente interesada en esas cosas. Creo que a lo largo y ancho de la crónica hemos hablado suficientemente del repertorio que Kurt Baker nos brindó, pero para aquellos curiosos que tienen la manía y costumbre de saber el orden de las canciones ahí tienen la fotito. Eso sí, para ello es básico poseer ciertos conocimientos de criptografía:


Y ahora... ¡A seguir disfrutando de Kurt Baker!

lunes, 3 de diciembre de 2012

Conciertos del Mes de Diciembre:

No hay excusa para quedarse en casa. Sí, hace fresco y tal pero... ¿Y la de conciertazos que os esperan?


Miércoles 5: El Artista del Hambre. Flamingo Bar Rock de Alcalá. 22,30 h. Entrada gratuita.
Sábado 8: El Sombrero del Abuelo. Rock Estatal Club de Madrid. 21:30 h. 5 euros.
Jueves 13: Kurt Baker (USA). Sala EgoLive de Alcalá de Henares. 22:30 h. 8 euros.
Viernes 14: La Compañía Walter. Sala EgoLive de Alcalá de Henares. 23:00 h. Entrada gratuita.
Viernes 14: Temple + Fiurach. Sala Bumerang de Guadalajara. 21:00 h. 6 euros + consumición.
Sábado 15: Mi AnimalSala EgoLive de Alcalá de Henares. 23:00 h. Entrada gratuita.
Sábado 15: Band 2. La Chata. 13,30 h. Entrada gratuita.
Domingo 16: Paul Collins Band. EgoLive de Alcalá. 22:30. 10 euros + consumición.
Viernes 21: Nocaut. Tic-Tac de Alcalá de Henares. 22,30 h. Entrada Gratuita.
Jueves 27: Band 2. Flamingo Bar Rock de Alcalá de Henares. 22,30 h. Entrada Gratuita.

lunes, 26 de noviembre de 2012

Electric Mary + Black Hazes en Alcalá de Henares:

El sábado 24 fue un día memorable. Una de esas fechas que quedará para el recuerdo en la mente y el corazón de todos los amantes de la música en Alcalá de Henares. Los Sultanes Del Swing y la RUAH olíamos que algo bueno iba a pasar, así que no pudimos perdernos la cita que Black Hazes y Electric Mary nos tenían reservada en la Sala EgoLive


Los primeros en abrir la noche fueron Black Hazes, un grupo local de Heavy-Rock (prefiero este término acuñado ya hace unos treinta y tantos años por la gente de Barón Rojo que el de Heavy-Metal) más bien de corte clásico que subió al escenario como un auténtico huracán desde el primer segundo, con una fuerza inaudita y unas ganas de disfrutar y gustar al público muy pocas veces vista en la sala. 


Black Hazes resultó ser un grupo activo, vitalista y contestatario que a las primeras de cambio arrearon, canciones en mano, contra esa marca de ambientadores para el hogar llamada Ambi Pur que últimamente es bastante ‘conocida’ por ese anuncio de televisión que no sé si habéis visto en el que aparentemente probaban hacer un concierto con jevis y al día siguiente, en la misma sala, unas embarazadas se ponían a practicar yoga o una mierda de esas y luego decían sorprendidas no notar el ambiente cargado porque claro, antes se había estado echando ese ambientador… Vamos, que Ambi Pur se lo buscó bien buscado por faltones, clasistas y estúpidos. 

La segunda tanda vino cuando se acordaron de esa gran dama de la política autonómica, nacional e internacional que es Doña Esperanza Aguirre ¿O era Ana Botella? Bueno, da igual… Lo cierto es que las dos se lo podrían merecer tranquilamente debido a sus enormes méritos. 


A lo largo de su espectáculo, Black Hazes nos mostró que tenían todos los ingredientes necesarios para gozarlo: un bajo que suena crujiente y profundo -como debe ser en estos casos-, un guitarra solista que se sale en todas las facetas, un baterista impecable y un cantante -Ani- que sabe cómo meterse al público en el bolsillo gracias a su garra, actitud y a canciones como “Miedo” y “Falsa Sonrisa”… En fin, una banda que no conocía, que está preparando lo que va a ser su primer álbum grande y que seguiremos muy de cerca porque de verdad se lo merecen.



Tras recoger los trastos, les tocó el turno a Electric Mary. Desde que me contaron que habían acompañado a maestros de la talla de Deep Purple, Judas Priest y Alice Cooper llevaba aproximadamente un mes con unas ganas enormes de ver a esta pedazo de banda australiana y lo cierto es que no me defraudaron en absoluto. La puesta en escena fue de gente con muchas tablas. De gente que sabe lo que se hace y que domina además del ámbito musical -que ya hablaremos de ello- toda esa parte actoral que lleva consigo un concierto, es decir: la farándula, el espectáculo, el show


Rusty Brown, el cantante, encarnó y acaparó para sí a la perfección el papel de frontman y protagonista de la noche. Un grandullón con carisma que viene a ser algo similar al resultado del cruce de Ray Liotta, Zach Galifianakis, Hank Von Helvete y la típica Rockstar setentera con la libido tan subida como... Bueno, mucho.


Pero Rusty no estaba sólo. Afortunadamente iba acompañado de una cuadrilla de auténticos bestias del Rock. Detrás de él tenía una precisa y retumbante sección rítmica que corría a cargo de Venom -además de que el nombre mola un huevo, debemos decir que el pavo se lució con un solo a lo vieja escuela de los que hacen afición- y a su lado, escoltándole, dos guitarristas de excepción. Uno era el nuevo en la banda y del que desconozco el nombre -el zocato y pelón-, el otro era Pete Robinson -diestro y con melenas-. Ambos supieron jugar sus cartas de la mejor manera, combinándose, doblándose, sin pisarse, a la perfección. Aunque hubo un hecho que me llamó la atención: parecía como si cada uno tuviera su terreno marcado y no pudieran o quisieran moverse mucho, acercarse el uno al otro, que no hubiera tanta interacción física… Aunque claro, quizá para ello estaba el bajista. 


Alex Raunjak se llama el figura. No paró en toda la noche de aporrear su cascadísimo Fender Precission Bass, de moverse, contorsionarse, acoplarse con sus colegas como ese momento en que junto al guitarrista nuevo se tocaron sus respectivos instrumentos -sin doble sentido ni nada-, darle al bebercio y brindar con el público. 




Esta era la penúltima cita de Electric Mary en España dentro de su gira europea en la que estaban presentando su último trabajo hasta el momento -‘III’ Listeneable Records 2011-. Así que entre disquisiciones sobre si Rusty Brown era el Jorge Lorenzo o el Fernando Alonso australiano y sobre el diminuto tamaño de su pene, se fueron colando temazos del ‘III’ como “Stained” y “O.I.C”.

 

Pero también hubo espacio para versionar a los Beatles con el "Helter Skelter" -no es la primera ni la segunda que escucho una versión de los de Liverpool en el EgoLive-, para recuperar piezas de su primer trabajo ‘Down To The Bone’ -Powerage 2009-, de ‘Long Time Coming’ -Electric Mary 2011- y de ‘From The Vault’ -Hydrant Music 2012- que levantaron al personal como así ocurrió con temas como el “Let Me Out” con el que inauguraron su recital, “M.B.F”, “Gasoline And Guns” o este “Luv Me”:

 

Y es que experimentar una noche en ‘La Iglesia de Electric Mary’ es algo que todo el mundo debería hacer por lo menos una vez en la vida. La comunión con el público fue unánime y absoluta. Un evento único, mágico e inolvidable del que nos encontramos satisfechos y orgullosos de poder haber disfrutado en nuestra ciudad… Ojalá más gente tomara nota de que en Alcalá vienen artistas que hacen maravillas como esta de aquí:



En fin, que fue un rotundo éxito y una fiesta del Rock, ni más ni menos. 

Después de que se tocaran todos los temas que tenían plasmados en su setlist aproveché para echarle rápidamente una foto ya que me viene muy bien para refrescar la memoria a la hora de hacer estas crónicas... Y bien que hice, porque si me llego a descuidar unos segundos más con mi tercio me quedo sin la fotografía, ya que el baterista de la banda cogió delicadamente el listado del suelo donde estaba y tras mirarme raro se lo entregó raudo y veloz a una joven damisela -no saben los campeones...- 

Para los señores interesados, ahí va el recital que nos prepararon los mocetones de Melbourne:




Nosotros ya somos de Electric Mary... 


¿Y tú?

martes, 13 de noviembre de 2012

Los Sultanes Del Swing se ven las caras con Los Rompecuellos Del Swing:


¿Sabéis esa sensación que suele embargar a uno cuando parece estar a pocos minutos de presenciar algo grande? Pues así estuve a lo largo de la semana cuando tanto de uno como de otro lado no paraba de recibir referencias positivas sobre The Swingin´ Neckbreakers.


Todas estas expectativas lo único que hacían era acrecentar las ganas que tenía de ver en directo a este trío procedente de Trenton -Nueva Jersey-. Decir lo contrario sería faltar a la verdad. Más aún cuando en foros se decía y leía que lo estaban bordando en su gira por España, cuando personas que ya los conocían de antes me los recomendaban con ahínco y animaban a pasarme para verlos, y luego ya cuando al escucharlos supe que difícilmente me iban a defraudar.

Para tener más puntos a favor, resulta que de unos años para acá, la palabra 'swing' ha estado muy presente en mi vida -ese espacio radiofónico dedicado a la Psicodelia llamado Swingin´ RUAH y cómo no, Los Sultanes Del Swing- y eso hace que la tenga un cariño especial. Así que cuando la vi formando parte del nombre de esta banda, me dio buena señal. No me confundáis. No es que sea muy de creer en esas chorradas de las corazonadas o intuiciones, peeero...

Redondeando aún más la jugada estuve informándome sobre ellos, viendo algunos conciertos en directo, fotografías, datos,... y es que fue ver esos colores y diseños añejos tan propios de sus portadas e imaginarme al momento cómo se les podría haber traducido y rotulado a The Swingin´ Neckbreakers en el mercado discográfico español allá por los años 60 y 70: ¡Los Rompecuellos Del Swing!.

Y no es un nombre que quede mal, porque lo que no se puede negar es que el peculiar, macarrónico e imaginario título de Los Rompecuellos Del Swing no describa y refleje a la perfección las características musicales de este conjunto formado por Jeff Jefferson a la guitarra y apoyo vocal, John Jorgensen a la batería y apoyo vocal, y por su hermano Tom al bajo eléctrico y voz solista.


La banda era puntual y tenía ganas de tocar -ellos ya estaban listos pero se atrasó un poco más la hora de inicio para que todo el público que iba a venir llegara a tiempo y no se los perdiera-, los tipos de The Swingin´ Neckbreakers se subieron al escenario de la Sala EgoLive para darnos un buen repaso musical a base de Rock And Roll de alta escuela y Garage primigenio, sin negar esa presencia de sabiduría Pop a la hora de construir melodías y estribillos inmediatos. Lo del Punk que he leído en otros sitios no lo capto de una forma tan clara en esta banda como sí lo aprecio en otras formaciones. Sus composiciones transmiten esa energía y rabia tan propia de la juventud, pero no tienen esas otras características del Punk como el ruidismo, la concepción crítica y pesimista, su filosofía… Bueno, supongo que es cuestión de sensibilidades.


Al contrario que pasa con otras bandas, The Swingin´Neckbreakers se dejaron de las típicas zalamerías y  subterfugios -que entretienen y que están muy bien- para ganarse el afecto del público del tipo intentar chapurrear en español o levantar las birras cada dos por tres… Nada de nada. Estos bigardos llegaron, se subieron al escenario y rompieron la noche, literalmente.


Su repertorio tiró de clásicos básicos de la banda. Como viene siendo costumbre en las últimas bandas que vienen por aquí, hay que decir que su discografía es un tanto entrecortada y no muy extensa que digamos, así que no faltaron todas esas canciones que aparecen en sus 5 discos con Telstar Records: ‘Live For Buzz’ -1993-, ‘Shake Break!’ -1995-, ‘Kick Your Ass’ -1997-, ‘The Return Of Rock’ -2000- y finalmente su último trabajo hasta la fecha ‘Pop Of The Tops!’ -2009-.

 

Como iba diciendo antes, este trío rompió la noche con un sonido que tiene que gustar a todo el mundo. Un ejercicio de buen gusto consistente en la mezcla increíble de Rock And Roll clásico a lo Little Richards, Jerry Lee Lewis e incluso un poco a lo John Fogerty… Si no me creéis, haced el favor de escuchar la canción “Wild Wild” que hay arriba. Es espectacular la manera que tiene Tom Jorgensen de tocar ese precioso y antiguo bajo sin púa, con los dedos -como se ha hecho toda la vida de Dios-, de cantar-aullar-gritar como nadie y de afrontar el peso de espectáculo con sus poses chulescas ‘sacabíceps’ y rocanrroleras a más no poder. Se nota que de pequeños se han criado escuchando sonido americano de pata negra. Si escucháis a estos herederos directos de la vieja escuela y cerráis los ojos durante un momento, podréis ver a jovenzuelas animadoras rubias mascando bubblegum siendo paseadas por el guaperas del quarterback estrella del equipo del instituto en un amplio y descapotable Chevrolet Bel-Air mientras el resto de losers observa como se las lleva al mirador que hay en lo alto de la ciudad... ¡Imaginación y música al poder!

 

El lado del Garage que tienen sus composiciones tienen sobre todo mucha conexión con los sonidos primitivos y originales procedentes de bandas en gran parte británicas como los nunca suficientemente alabados The Kinks y los para muchos desconocidos The Troggs. Aunque también noté cierta conexión con la escuela americana, como por ejemplo esa referencia imprescindible como son The Sonics o con el debut de los Love de Arthur Lee -un primer álbum que entre unas cosas y otras hace un año que no escuchaba y que gracias a pillarme el álbum ‘Kiss Your Ass’ y escuchar su versión del “Can´t Explain” he vuelto a retomar y disfrutar como se merece-, con ese ritmo de John Jorgensen que podía ir desde lo primario y simple hasta otras canciones más complejas, llenando toda la sala con su batería… Es de los percusionistas más completos y vigorosos que he tenido el placer de ver en los últimos tiempos: no se le escapó ninguna baqueta, no tuvo fallos, sonaba a las baterías de antes -a cuero, no a plástico- y su nivel de pegada no decayó a medida que se iba acabando la noche. Es más, creo que si el repertorio que tenían preparado con sus bises y todo no se hubiera agotado, podrían haber seguido tocando hasta el infinito y más allá.



En cuanto a lo del Punk, ya lo he comentado antes, por lo que no es cuestión de repetirse…


Y no, no me olvidaba del amigo Jeff Jefferson. A lo largo de la noche, el trabajo con su Gibson estuvo a la misma altura que la de los hermanos. Murallas de acordes clavados, solos con regusto a clásico y paseos entre el público que mi nula pericia con la cámara de fotos evitó que pudiera retratar esos momentos de manera digna. Para que os hagáis una idea de mi torpeza a la cámara, esto es lo más decente que me salió:


Llegado el momento de los bises no hubo ni un segundo de descanso. No se llegaron a bajar del todo del escenario. Y es que iban como un cañón, como un obús… Imparables. Se colgaron sus instrumentos de nuevo y nos acabaron de ganar para siempre. Más aún cuando a Jeff le dio por bajarse del escenario y permitir que las últimas notas que iban a sonar esa noche de su guitarra fueran tocadas por los mismos asistentes… ¿Es o no un detallazo?

A continuación, el setlist que una amable señorita me dejó fotografiar muy educadamente:


Después hicimos unas fotos para la radio con la pedazo cámara de Laura, nuestra amiga y compañera de No Es Nuestra primera Vez y nos pillamos un disco. Nos lo firmaron los tres artistas con mucha simpatía y atención -incluso estuvieron buscándonos un rotulador porque no llevábamos encima-, con la curiosa anécdota de que a Jeff al parecer no le mola nada la fotografía interior de la carpeta del álbum ‘Kick Your Ass’ en la que posan los miembros de la banda porque dice que en ella sale con una cara un poco rara, como de tolai -Todos los que la tengan pueden dar fe de ello-. Una imagen que mire usted por dónde todo el mundo suele pedir, sin ningún atisbo de misericordia, que firme… Así que entre bromas y con cara de resignación se puso a firmar en todo su gepeto para tapar las huellas del delito. Un gran tipo del que nos despedimos para marcharnos a casa a madurar y reflexionar sobre la gran noche vivida.

En fin, que tuvimos el placer de presenciar uno de los mejores conciertos que ha tenido lugar en nuestra ciudad en lo que va de año... ¡Y que esto siga muchachos!

lunes, 5 de noviembre de 2012

Devil Dogs!

¡Los Sultanes Del Swing tuvimos este domingo pasado otra cita con la música en directo, en nuestra ciudad, de la mano de la Sala EgoLive y de unos monstruos del Punk-Rock neoyorquino llamados Devil Dogs!


Para inaugurar la noche, ahí estaban los Rojo Omega, unos madrileños que se encargaron de demostrar que la chulería, el macarrismo -siempre en el buen sentido de la palabra- y el desparpajo son unas cualidades o requisitos indispensables en esto del mundillo del Rock And Roll.

 

En los minutos que tuvieron por delante decidieron meternos a capón una serie de canciones que nos llevó a esos años en los que grupazos auténticos como los Burning eran una referencia obligatoria dentro del Rock nacional más castizo, en los que palabras como 'nena' o 'beibe' estaban a la orden del día y no te hacían parecer un moñas...


Luego llegó el turno a los jefes, a los Devil Dogs. Una banda con bastante historia -o poca, según se mire y se busque por Internet- que empezó a darle al Punk-Rock a finales de los 80 para ir configurando una bio y discografía bastante difícil de encuadrar, localizar y conocer debido a lo desperdigado de su producción y a ese parón de casi 20 años que se tomaron allá en el 95. 

Anoche el trío se reunía en Alcalá para cerrar su gira por España, la "2012 Back From Hell Tour" según rezaban las feúchas pero a la vez entrañables camisetas -me pillé una, como Dios manda- que se tenían puestas a la venta en el tenderete junto al escenario.


Abrieron con los primeros compases del "Jailhouse Rock" y desde ahí hasta el infinito y más allá. Dignos defensores de todo lo que viene a ser el Punk-Rock y el Garage, no se preocuparon lo más mínimo en impactar con poses, modas actuales o demás menudencias pasajeras... Así que se plantaron sobre el escenario con sus camisetas interiores, sus chaquetas de bolos y unos zapatos imposibles que no sabía cómo se llamaban y que al buscar por ahí he averiguado que se llaman 'creepers'...

Feos como ellos solos, ¡pero rockeaban!


Al igual que ocurrió con The Zeros -recuerdo la frase que lanzaron en su rueda de prensa: "sabemos lo que quiere el público ¿Para qué joder la fórmula?", los Devil Dogs también sabían para qué habían venido a España y lo que esperaba la gente de ellos: clásico tras clásico tras clásico.

Echando un repaso al listado de canciones que prepararon para la noche del domingo, se puede ver claramente que tocaron todos y cada uno de sus discos grandes. Desde su primer trabajo en 1989 titulado simplemente con el nombre de la banda, hasta el más afilado y punkarra 'Saturday Night Fever' de 1993, pasando por el 'We Three Kings' publicado un año antes y que contenía en su edición original joyas como este "Baby I´m A King":

 

Sonaron acelerados, potentes y el sudor corría por todos lados. Da igual que ya no fueran los chavalotes de antaño y que los años se les vinieran encima. Se notaba que parte del público asistente que estaba en la primera fila era seguidor de Devil Dogs. Hacían peticiones de canciones que más tarde o más temprano iban a caer, excepto la de "I Put A Spell On You" que hizo un chico a Steve Baise y a Mike Mariconda -estupendo a la guitarra- con su móvil. También se pidió "Action", que no recuerdo si acabó cayendo... ¡No tenemos la cabeza fina señores! Hay que señalar que pese a que el número de asistentes no fue el deseado, sí quiero decir que los que estaban en las primeras filas, dándolo todo sin parar de bailar ni un minuto, fueron los que animaron el cotarro, los amos de la noche y los que mejor se lo pasaron din lugar a dudas. Por todo ello, porque esa forma de vivir la música es de verdad encomiable, desde aquí va mi agradecimiento. 

Y la velocidad espídica de estos veteranos era innegable, pero personalmente, he de decir que me quedé con un par de canciones que destacaban del resto por una cosa: eran las lentas. "Laugh At Me" y "Can´t Say No", que con esa forma de sujetar la baqueta izquierda tan de baterista de Jazz que tiene Mighty Joe Vincent sonaban como con más aplomo aún, de una forma profundísima.


Rápidamente, casi sin darnos cuenta ya que las canciones iban en plan metralleta sin parones excesivos de por medio -salvo cuando había que darle unos tragos a las cerves, que eso se le perdona a todo el mundo- resulta que llegamos al final de la velada. Otro gran recuerdo que nos llevamos y otro grupo que deberíais anotar si nos estáis leyendo y os gustan los grupos genuinos...

 

 Ahí os dejamos con el setlist que nos tenían guardado los Devil Dogs. Redondo y contundente:
- Stuck In 3rd Gear.
- Go On Girl.
- Don´t Do It.
- Dance With You.
- Hosebag.
- Baby I´m A King.
- Once The Block.
- Strip Search.
- Can´t Say No.
- Make You Mine.
- I Don´t Believe You.
- Ball Me Out.
- Laugh At Me.
- Pussywhipped.
- 6 Ave Local.
- HIgher The Heel.
- Chinatown.
- I Can´t Get Enough.

 ¡Mañana Punk y después Gloria!

sábado, 3 de noviembre de 2012

Youthless - Quien no arriesga no gana:

Así se podría titular la singular actuación que Youthless, un dúo formado por Alex Klimovitsky -batería, teclados y voz- y por Sebastiano "Sab" Ferranti -bajo eléctrico y voz-, que está afincado en la ciudad de Lisboa y que se mueve con plena libertad entre las megalópolis de Londres y Nueva York. 


Con este cosmopolitismo con el que hemos empezado la crónica, lo más normal es intuir que la propuesta musical que Alex y "Sab" nos ofreciera en la pasada noche del viernes iba a ser arriesgadísima y compleja en comparación con todo lo que hemos podido ver hasta el momento en la Sala EgoLive. Porque nadie -bueno, mejor dicho yo- esperaba encontrarse con una actuación y un planteamiento estilistico tan próximo a la obra del neoyorquino James Murphy con sus LCD Soundsystem y con toda la escudería DFA Records. 

Y es que eso es lo que tuvimos delante: Indie, Rock, Electrónica, Garage, Experimental, Noise, Lo-Fi, Punk, Pop, Dance, Vanguardia, Dub... ¿Mejor paro no? 

Con una carrera que se remonta al año 2.009 y a la espera de lanzar a la calle su primer disco grande, nuestro dúo dinámico se dispuso rápidamente a repartir a diestro y siniestro canciones de las numerosas referencias en forma de EP´s, demos, sencillos y remezclas que nuestros protagonistas han realizado hasta la fecha. 

De 'Telemachy', su primer EP publicado en la discográfica portuguesa Optimus, es de donde tiraron más a la hora de construir su repertorio para la noche, ya que sonaron canciones como "The Beasts", "In Motion", "Travel N' Pieces" o esta pedazo de versión de los ya por sí insuperables Talking Heads que resultó ser una de las canciones más apreciadas y reconocidas por parte del público asistente... "This Must Be The Place":

 

La conexión y comunicación entre bajo y batería era excelente, ahí se notaban los años tocando juntos en garajes, sótanos, sitios inimaginables -como por ejemplo una bañera- y demás fiestas y saraos. 


Si de algo no pecaba la pareja era de solidez y contundencia -de ello dan fe unas cuantas baquetas que acabaron tronchadas-, pero lo cierto es que en conjunto daba la sensación de que se echaba de menos algo que empastara aún más las composiciones que Youthless estaba desarrollando sobre el escenario.
Sebastiano tocaba el bajo de una manera increíble, con una serie de trucos y efectos que hacía que lo que tenía entre las manos pareciera más una guitarra eléctrica que una Fender Precision Bass, pero era todo demasiado percusivo... Faltaba algo. 
Algo que Alex nos indicó en más de una ocasión, cuando entre canción y canción hacía gestos como queriendo decir que con un teclado de por medio todo sonaría mucho más redondo... Pero no pudo ser.


Pese a este inconveniente, había ganas de fiesta y jarana. Pidieron que alguien entre el público se subiera para cantar con ellos en una especie de karaoke de lujo. La gente no se animaba, hasta que Alfonso Sirera saltó al escenario para hacer un tributo a Sonic Youth via Youthles, dando como resultado una nueva superbanda: Sonic Youthless… Tonterías mías aparte, fue este un momento de hibridación entre público y artistas que pocas veces se puede ver debido a las barreras que nos ponemos unos y otros.

 


"Monsta" es la canción que en teoría cerraba la noche. Hubo un intermedio largo y salimos a tomar el fresco. Alex y Sebastiano charlaron con algunos asistentes, firmaron unos discos, se hicieron unas fotos y se tomaron otras mirindas.

Seguidamente, animados tal vez por el dios Baco y con los músculos bien calientes, decidieron volver a la carga con unos bises de auténtica flipada: entre canción y canción hubo tiempo para contar anécdotas de sus viajes por España, para profundas reflexiones sobre la situación económica mundial y la bondad del ser humano, sobre Obama, sobre el aserejé, para regalar unos CD´s suyos, para tocar “Golden Age” si mal no recuerdo, para perpetrar otra gran versión -en este caso el "Snowblind" de los poderosos Black Sabbath- y finalmente para iniciar una especie de locurón de jam en la que Alex y Sebastiano se intercambiaron los instrumentos y que no pudimos contemplar hasta su fin porque nos teníamos que retirar a nuestros aposentos ya que al día siguiente había que madrugar…



He aquí el setlist que prepararon los máquinas de Youthless (sin los bises anotados):



En fin, una marcianada disco-rockera y bailonga que en tiempos pretéritos sólo podría haber tenido lugar en Madrid y que afortunadamente ya podemos presenciar en nuestra ciudad… ¡Maravillosa noticia!

martes, 30 de octubre de 2012

Bonafide = Rock:

El domingo fue uno de esos días redondos: reencuentro con amigos que hace tiempo no veía, cervezas, charlas sobre lo divino, sobre lo humano y finalmente, para rematar la jornada por todo lo alto al acercarse la fecha de mi cumpleaños... un poquito de Rock And Roll.

A las 22:00 tenía una cita con Bonafide, una gran banda sueca de Hard-Rock que se encuentra este mes de gira por toda la geografía española para presentar el que es su último disco hasta la fecha: el por muchos esperado 'Ultimate Rebel' -2012, Off Yer Rocka Recordings-.


Para abrir la noche en Alcalá de Henares y también en lo que va de gira, Bonafide contó con la presencia de una joven banda -el señor que vendía sus EP´s en el tenderete me contó que no llegan a los 20 años- procedente de Rivas Vaciamadrid llamada Rocket que fueron un puntazo. Llegué un poco tarde, pero creo que fue en el momento justo: abrir la puerta de la Sala EgoLive y escuchar a Ale, el cantante del grupo, presentar que la siguiente canción que iban a tocar era el "Burn" de Deep Purple y que Glenn Hugues era uno de sus cantantes favoritos de la Historia del Rock... ¡Así da gusto! ¡Ya me tenían ganados los jodíos!


En acción, los chicos de Rocket tienen todo lo que se espera de una banda de Rock: energía, fuerza, alegría, desparpajo... Lo dieron todo durante los aproximadamente 40 minutos que tocaron y el público lo agradeció de una manera tan cálida y cercana que me sorprendió, ya que no se trataba de una banda local propiamente dicha. Creo que es un dato que nos da la idea de la buena impresión que causaron y del excelente comportamiento sobre el escenario de Rocket.

Sonaron “We Love Rock ´n´Roll”, “Addicted To Speed”, “Get Ready” y otras tantas de manera impecable, pero lo bueno de todo esto es que el margen de mejora que tienen estos chicos es todavía enorme. Sin lugar a dudas, lo mejor está por llegar, y creo que llegará, porque cuando acabó su preparado show y empezaron los suecos, me di cuenta que los chavales no quitaban el ojo sobre el escenario, aprendiendo y absorbiendo como una esponja trucos, detalles y esas cosas que al resto de los mortales se nos escapa…



Agotado el tiempo, se bajaron los chicos de Rocket aclamados por la gente, se cambiaron los cacharros y llegó el turno para los de Malmö.

Lo primero que se me vino a la cabeza fue uno de esos tópicos que no nos permiten ver la realidad tal y como es, en su plena diversidad, con todos sus ricos matices... ¿Sabéis aquél que dice que los escandinavos son gente fría, anodina y aburrida? Pues ayer fue otra de esas barreras que se me acabó rompiendo y cayendo a los pies, porque aunque tenga unos cuantos discos de gente como Turbonegro y tal, resulta que hasta que no lo ves en vivo y en directo, como que no te lo crees del todo, porque fue poner los pies sobre el escenario los tíos de Bonafide y contactar con la audiencia desde el primer segundo levantando sus copas, dándole al bebercio y brindando con nosotros en un esforzado chapurreo de español que siempre es bien recibido.


Como hemos dicho antes, Bonafide está en nuestro país de gira presentando su álbum ‘Ultimate Rebel’, pero eso no quita que los bigardos suecos también nos lanzaran bastantes pepinos procedentes de sus anteriores trabajos discográficos: ‘Bonafide’ -Sweeden Rock Records 2007-, ‘Something´s Dripping’ - Sound Pollution 2009- y ‘Fill Your Head With Rock-Old, New, Tried & True’ -Sound Pollution 2011-. Ni qué decir que con todo este arsenal empezó lo bueno…


Entre brindis, saludos y guiños al público, Bonafide se encargó de encasquetarnos una siempre necesaria dosis de buen Hard-Rock. Más allá de lo meramente musical, lo cierto es que para una banda internacional de Rock que viene a tocar a España no hay nada mejor que sazonar su repertorio con una serie de improperios y chascarrillos futboleros para conectar con el público. Y eso es precisamente lo que hicieron: mucho Atleti por aquí, mucho “pu7A M@dr3” por allá y todo ello bien mezclado eso sí con temazos del calibre de 50 Cent Millionaire” -un tema que es perfecto para escuchar tirao en la barra de un bar- y de “Dirt Bound”, que es la canción que hay aquí abajo:


Se notaba que el buen número de asistentes se lo estaba pasando en grande. De la banda se podría decir otro tanto de lo mismo. La conexión y el buen rollo se percibía en casos y detalles como cuando entre canción y canción el guitarrista, cantante y frontman Pontus Snibb chocaba los cinco con el público que estaba en primera fila, cuando se animó a decir que era mejor público que el de la noche anterior -eso se lo debe decir a todas-, cuando se ponían a regalar púas a diestro y siniestro o cuando en un descanso entre canciones Pontus le dio un cariñoso piquito al bajista Martin Ekelund, que además de tener un precioso bajo modelo Firebird, no paraba de subirse al equipo de sonido, al bombo, de rockear como Dios manda y de sonar como debe sonar un bajista: percusivo, profundo… ¡Y es que el amor es tan bonito!


Todo iba como la seda, pero un problema con un ampli hizo que la segunda guitarra -o primera dependiendo del momento- de Mikael Fassberg se quedara fuera de juego durante un par de canciones largas. Fue este ese pequeño y preciso momento en el que se ve si una banda tiene madera de grande o si los acontecimientos les superan y empiezan a menguar de tal forma que pasan de ser una poderosa banda de Hard-Rock a un grupo infantil tipo Parchís… Y no exagero, porque casos tan aparentemente insólitos como este que os cuento se han dado unos cuantos…

Pero Bonafide no se convirtió en la versión escandinava Enrique y Ana, porque ante esta situación los tíos de Bonafide pensaron “no problem!”, y para que el público no estuviera tan centrado en el percance técnico -no nos podemos fiar de las máquinas pero no podemos vivir sin ellas- Pontus decidió bajarse del escenario y meterse entre el público para realizar un solo de los de hacen afición. Se recorrió toda la sala, se dejó fotografiar con poses de auténtico Rockstar y para rematar la faena se subió a un diván-sofá-loquesea para continuar con el espectáculo guitarrero. Fue una jugada brillante, ya que con ella logró captar la atención de la gente y además elevar y redondear el nivel de calidad y genialidad de la noche.


También hubo momento de gloria para Niklas Matsson, el baterísta, que ya descamisado por el calor, se nos marcó un solo en el que jugó con el público. Luego se levantó, nos contó algo de la Ponferradina -¿?-  y se lanzaron de nuevo a la carga.


Solventado el contratiempo, la banda dejó un hueco para que el pobre Mikael pudiera entrar de nuevo en calor y demostrar lo bueno que es, así que se puso a tocar brevemente cosillas de Thin Lizzy -una debilidad personal-, Bad Company y ACDC. ¡Cuantísimo criterio!


La retahíla de canciones que posee esta banda es increíble, aunque desde aquí destacaría dos temas: El primero de ellos es “Down”, perteneciente a su álbum debut:



Y el segundo es “Fill Your Head With Rock”, del que Pontus dijo estar muy orgulloso ya que es uno de sus grandes éxitos como compositor al ser reconocida internacionalmente en 2011 por la prestigiosa revista británica Classic Rock Magazine como uno de los mejores temas de ese mismo año… No es para menos.

Esta canción la tocaron con mucha fe, gustándose y alargándola en su desarrollo, destacando el momento en que Pontus se puso a cantar con ese potente vozarrón suyo sin micrófono. Esos son los momentos que de verdad merecen la pena vivir.


Como toda historia tiene su fin, esta de aquí no iba a ser menos. Llegaron los bises y nos acabaron de dar una lección de ROCK con “I Don´t Need No Doctor” -la versión de Humble Pie con el menudo y a la vez poderoso Steve Marriott me parece grandiosa- y “I Can´t Explain” de The Who -Keith Moon estaría orgulloso de como sonó ayer en manos de Bonafide-, dos canciones clásicas que siempre vienen bien para finiquitar una noche que empezó bien y acabó mejor, muy "comodoramente".


¡Viva el Rock!