lunes, 19 de abril de 2010

Amigos Imaginarios - Sala El Sol 16 de Abril de 2010:

De forma indirecta e inesperada me crucé con ellos. Hace ya unos cuantos años escuché un par de grupos que me causaron una muy grata sorpresa: Nominees y The Shannons, pero les perdí la pista... Hasta que hace bien poco me enteré que de la unión de varios "elementos" -siempre en el buen sentido- de ambas bandas resurgieron bajo el nombre de Santi Campos y Amigos Imaginarios para pasar a llamarse más tarde Amigos Imaginarios, una de las propuestas españolas más interesantes de los últimos tiempos.

El viernes 16 de abril Amigos Imaginarios presentaban en la sala El Sol su nuevo disco: Muñecas Rusas -Indiana Rock 2010-, y la RUAH no podía perder la oportunidad de dar a conocer este trabajo a la comunidad universitaria, así que con interés y mucho gusto para allá que acudimos.

Entramos de los primeros, y como curioso que es uno, me acerqué al escenario a echar una ojeada a los instrumentos y vi que la guitarra solitaria -que más tarde se colgaría Santi Campos- estaba desgastada: una buena señal.

A grandes rasgos se marcaron el disco entero, que consta de 9 temas -si a alguien se le hace corto no quiero excusas, se le da al play cuantas veces sea necesario, que no pasa nada- e intercalaron piezas de pertenecientes a sus trabajos anteriores, como el caso de la intensa e imaginativa "Lobos e Insectos" y del "Disco del Mes", una de las más solicitadas por los seguidores, las dos de su álbum de 2007 El Maestro de Houdini.

Ya plantados sobre el escenario, Amigos Imaginarios iniciaron el espectáculo -o Show como dicen algunos por ahí- con la solemne canción que abre el disco "Cleopatra, La Reina de África" de forma titubenate y extraña al cantar sin micrófono las primeras líneas, creando así un curioso efecto de naturalidad, desnudez y cercanía. Una sensación que iba a ser una constante, a estar muy presente durante el resto de la noche. Digo canción solemne en cuanto al equilibrio compositivo, a la economía de notas, a los matices serenos, con cada detalle en su sitio,... Un ejemplo a seguir en este mundo musical que nos ha tocado vivir en el que tristemente abundan los excesos artificiosos y vacíos:



Seguidamente se lanzaron con "El Hombre Menguante", un éxito en potencia y una de las canciones más accesibles del disco gracias entre otras cosas al gancho de su guitarra. A partir de entonces, con las miradas cómplices que se dieron entre ellos, las sonrisas, la soltura al sentirse en su terreno, el pedirnos que nos acercáramos más al escenario -seguimos siendo demasiado respetuosos para algunas cosas ¿verdad?- y las conversaciones y bromas entre canciones con algunos asistentes, los Amigos Imaginarios lograron conectar y comunicarse con el público -el feedback que dicen algunos otros también por ahí- y transmitir toda una extensa gama de sensaciones que pasan de la cercanía a la calidez y que nos hicieron disfrutar a todos con la impresión de estar en casa:



¿Antes hablé por ahí arriba de las guitarras desgastadas verdad? Sí, desde siempre me ha dado un buen presentimiento ver que los instrumentos musicales de los artistas que tengo enfrente tienen solera, están sobados, desgastados y echos polvo. Esto se debe, aunque parezca simplista, a algo evidente: si están así es porque se utilizan con asiduidad y fuerza, porque se les da tralla.

Así que acerté, sorprendentemente, porque pese a que conocía que el sonido de esta banda en estudio es cuidado, delicado, suave,... no sabía que en directo Amigos Imaginarios tenían esos momentos en los que distintos elementos como la intensidad y agresividad eléctrica, los juegos guitarreros plagados de distorsión y de aristas, y la capacidad de interconexión e interacción de todos los miembros de la banda para desarrollar un tema de forma más orgánica, libre y más expansiva -una característica en peligro de extinción en esto de la música lo de ver en concierto algo distinto a lo que aparece en el álbum- se daban la mano para acabar desembocando sin desfallecer y de forma natural en "Un Poco Más Feliz", una sólida composición de aires psicodélicos en la que la banda entera con la sección rítmica tan plástica y potente de Sebastián Giudice, el dinámico bajo de Jesús Montero, la soberbia presencia de los teclados de Charli Bautista, el brillante color aportado en las segundas voces de Ester Rodríguez, así como las tremendas letras de Santi, actúan como un mismo ser con la única finalidad: crear esta maravilla de canción:



Hasta ahora mismo no habíamos hecho hincapié en el apartado lírico de Amigos Imaginarios. Un aspecto muy importante en el grupo que tiene como responsable a Santi Campos, creador de unas letras introspectivas, reflexivas, originales y personales -pero inteligibles y claras- que hacen que el que las escuche se pueda sentir tanto identificado como interesado o atraído por ellas. Son estas el tipo de letras que hacen que los periodistas ya tengan una pregunta para sus entrevistas, la típica ¿qué hay de autobiográfico en ellas? Y la verdad, personalmente me daría miedo que la gente creyera que me conoce... Quizá sea una mala persona y tenga algo oscuro que ocultar. Quién sabe.

En varios momentos durante el concierto, Santi Campos habló del respeto que había en la sala, al silencio y al gusto que le daba la atención prestada por parte del público -que hay que decir que se portó de lujo-... La verdad es que no sé si lo decía en broma o no, pero lo cierto es que el silencio es un elemento básico e imprescindible para la música. Es el inicio, de él surge todo y por ello se respeta. De ahí que en los recitales de música clásica -que suelen mantener esos conocimientos y tradiciones- no se inicia la obra hasta que no haya un silencio absoluto y no se aplaude en el final hasta que no se haya extiguido el último acorde.

Pues con ese respeto y esa calma irrumpió, tras un falso arranque, de forma conmovedora la canción con la que se despidieron hasta la próxima los Amigos Imaginarios, "Canción del Frío", una muestra más de la increíble capacidad de crear atmósferas y ambientes, de evocar paisajes y mundos que tiene esta banda. Una fría belleza repleta de contrastes entre lo sutil y etéreo de los teclados y juegos de voz y lo majestuoso de los tensos requiebros de las guitarras.
Una canción que igual que vino, se nos fue apagando...:



Tras aplaudir y gritar unos cuantos ¡bravos! -no los grititos de indios que se están poniendo de moda por aquí- vi al salir que se habían puesto un mostrador con sus discos, así que sin dudar ni un segundo me hice con Muñecas Rusas, pues pese habérmelo bajado desde la página del grupo, las cosas hay que hacerlas bien.


Esperamos que esta personal visión sobre los Amigos Imaginarios y la presentación de su disco Muñecas Rusas cale entre la gente que nos lee y escucha. Así que ya saben, -aunque encasillar a este grupo es complicado-, si son amantes de los sonidos americanos de clásicos como Neil Young o The Band, de referentes internacionales más actuales al estilo Wilco o The Jayhawks, o nacionales como Quique González, ¡este es vuestro grupo!.

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