domingo, 3 de marzo de 2013

Los 10 discos de... La Hora Funkfarrona:

Mucho tiempo después, retomamos esta idea de mostrar los 10 discos favoritos de nuestra gente y amigos que iniciamos ya el año pasado con la selección de Víctor Hugo -vamos, del que escribe estas líneas-.

En esta ocasión, tenemos el placer de conocer los gustos musicales y el top ten de Mr. Funkfarrón, una de las personalidades más eclécticas, entrañables y simpaticonas que ha pisado la RUAH y que he conocido en los últimos tiempos, aunque él se empeñe en autodenominarse gafapastas, outsider y otras cosas que no vienen al cuento... Así que sin más dilación y sin más peloteos, allá va su selección musical:



LOS 10 DE LA HORA FUNKFARRONA

El Funk, como muchos otros géneros, es un género de influencias. Todo puede empaparse de él y viceversa. Por ello todos los discos aquí descritos tienen relación entre sí de una manera u otra. Porque qué es la música sino reciclaje constante. Ojalá las energías renovables pudieran basarse en groove... Viviríamos en un mundo mejor.


1º Rage Against The Machine – 'Renegades' (Sony, 2000).
Pongamos una batería sacada directamente del armario de The Stooges y un bajo ametrallador como The Meters. Una guitarra que parece que la acabas de coger del Cash Converter y simulando efectos más propios del scratching, o de un niño epiléptico con ganas de irritar ciertas partes del cuerpo de su progenitor. Y, por último una voz nasal pero contundente que parece salida de Compton o South Central con toques latinos. Y tenemos una mezcolanza perfecta entre el Hip-Hop más combatiente propio de Public Enemy, el Funk más sucio y crudo de los 70, y el Rock-Metal más dinamitero que te puedas echar a la cara. Puede que no comulgues con sus ideas político/comerciales y que éste sea un disco de versiones, algunas veces bastante infravalorado, pero cuando uno empieza escuchando ese “Microphone Fied” o el Afro-Rock “Renegades Of Funk” uno piensa que pocos lo hicieron como ellos en los 90.





2º Joe Bataan – 'Salsoul' (Mericana Records, 1975).
Uno de esos artistas que no tiene disco malo, que ya es mucho decir en una carrera de más de 40 años. Y sumando, que el amigo con su Cristo al pecho no tiene intención de parar. Pero si encima empiezas con un tema como “Mi Nube”, que en oídos de este servidor es una de las canciones más hermosas que se han creado, y sigue con trallazos Lati-Funk como “Super Strut” o Soul-Disco como “Continental Square Dance” es ya para quitarse el sombrero, la camisa y, si me apuran y con la compañía adecuada, hasta la ropa. Este disco no solo fue el culmen de ese sonido que tanto había desarrollado, del que era el rey máximo y único, a esas alturas, exponente sino que dio nombre a una discográfica cuyo catálogo es tan estupendo como este disco. Cierto es que no es que tuviera una lírica preciosa, ni que fuera un gran cantante pero como compositor fue, es y será inigualable. Porque en la humildad esta la calidad, simplemente un chico ordinario. 





3º Los Chorbos -  'El Sonido Caño Roto' (CBS, 1975).
¿Qué pasaría si lleváramos a The Temptations (de los que se consideraban admiradores) a una fiesta gitana en un piso recién construido del ministerio de la vivienda en Carabanchel  allá por el año 75 y les diéramos un mes para que hicieran lo que les apeteciera, además de componer música? Seguramente acabarían todos freídos por las ametralladoras de los picoletos pero, musicalmente hablando, el resultado no diferiría mucho de este disco producido por el siempre magnífico Jose Luis de Carlos, puliendo el sonido que comenzó con Las Grecas y llevándolo al lado más Funk-Soul con los arreglos de Johnny Galvao.  Aquí el nombre del LP 'Poder Gitano' como clara alusión al paralelismo de la marginalidad gitana en España en esas zonas de la periferia madrileñas con el que sufrían los afroamericanos allá en Harlem sobre la misma década. Cuando todavía no existía esa impostación de las discográficas y la calidad estaba en la música y en el ojo de los productores. Tanto Los Chichos como Los Chunguitos le deben mucho a este disco. Sino busquen en Youtube "Libre Quiero Ser"





4º Al Supersonic and The Teenagers – 'Not Too Young' (Unique Records, 2010).
Hay veces que la expectación supera a la percepción. Que hay discos que te gustan antes de comprarlos y eso te da una visión poco objetiva de ellos. Y eso a la gente no le gusta pero, entonces ¿Cómo tendrías que escuchar la música?¿Como meros androides en busca de la perfección técnica?. Por eso cuando salió este LP pensé que me gustaría, aún sin conocer al grupo ni escuchar nada suyo nunca antes. Simplemente surgió. Y ahí llegaron uno a uno los mejores bombazos de Soul hechos en nuestro país: “It Must Be Love” y “Lean On Me” como maravilloso homenaje a los clásicos más oscuros, “The United Nation Of Soul” como el tema que da significado a todos los que amamos este género por encima de etiquetas y demás chorradas del Rock Deluxe, o “Keep On Walking” ejemplo de que cantar cuando nos ponemos bizcochones. Puede que sea por ese portento de voz llamado Al Olmedo, porque la mano que los produjo fueron las de Carlo Coupé, el mejor en lo que a música negra se refiere de por aquí, o porque sacaron su primer disco después de tocar juntos durante más de una década, pero hay un momento para un disco y una banda, y este es el de los soul boys de Granada.  





5º El Señor Rojo – 'Madrid Aprieta' (Rap Solo, 2009).
Con el Hip-Hop ocurre un poco como con el alcohol, de joven se  tolera muy bien pero demasiado termina cansando, que todavía no ha llegado el día que vomitemos CD’s hasta que, con el tiempo, le das otra oportunidad pero ahora sabiendo lo que tomas y diferenciando la calidad edición oro del simple garrafón. Por eso, hablar sobre un disco de Hip-Hop es complicado, sobre todo por la valoración: ¿Las rimas o el contenido? ¿El flow o la producción?, un tema con muy buenos samplers y una rima bastante mediocre no entraría, ¿y un tío con un verdadero don para rapear pero con una base que echaría para atrás al mismísimo Vanilla Ice? Como todo en la vida, hay que buscar el término medio, y ahí es dónde entra este rapero de Leganés tan hábil con la lengua como con los dedos.  Si bien a nadie le fue indiferente aquel “Llora por tus miserias”, verdadera obra maestra del Hip-Hop nacional, ni aquel EP 'Estado Mental Madrid Ciudad', con “Madrid Aprieta” se erige como una cima en su carrera, mostrando un disco extraterrestre dentro del Hip-Hop nacional.

Porque este disco trata sobre Madrid, sobre esa ciudad que no aparece en los periódicos panfletarios y mediáticos, y sobre su ambiente y sus calles. Deudor de los mejores discos de la edad dorada del género a principio de los 90, muchos son los temas a recordar, desde el que da nombre al disco, ecografía de una ciudad sucia y bañada por las farolas a la medianoche, hasta la misógina “Un Coño Más”,  la oscura Días Grises”, el homenaje a los grandes del género “Cabrones Reales” o la verdadera joya del disco Plan Maestro Pt. 2”. Si además juntamos a lo mejorcito del Hip-Hop nacional como DJ Uve, Grazzhoppa, Científico y Rush de Perros Callejeros, banda que sigue la estela del Señor Rojo en aquel otro gran disco 'Perdedores de Barrio', Hermanos Herméticos, o los violadores R de Rumba y Kase-O, estamos ante uno de esos discos que, te guste o no el género, hay que tenerlo con luz tenue apoyado en la mesilla de noche cual virgen andaluza.





6º Johnny ‘Hammond’ Smith – 'Gears' (Milestone Records, 1976).
Si -en esta lista- se ha incluido a Jay Kay y sus compinches, es porque antes hubo un cuando y un quién. Allá por el año 1976 un ya consagrado pianista con prácticamente dos décadas a sus espaldas y en el ocaso de su carrera decidió perfeccionar lo que unos cuantos años atrás venía ya esculpiendo: una verdadera obra maestra del Jazz-Funk, cuando la música Disco estaba emergiendo y el Hammond con que se le apodaba estaba empezando a caer en desgracia en pos de una modernización del sonido. Y es que cuando un LP empieza por una línea de bajo y batería como la de “Tell Me What To Do” (con uno de los mejores solos de piano Rhodes que servidor recuerda escuchar en sus jóvenes oídos), continúa con esa intro latina y que demuestra que no sólo Leticia Sabater sabe hablar con acento de Baltimore en “Los Conquistadores Chocolate”, la chulería groove de Shifting Gears” o la onírica pieza cósmica de “Fantasy”, es que estamos ante uno de los tótems de la música negra en los 70.





7º Ray Barretto – 'Acid' (Fania, 1968).
El disco fundacional de la música latina, aquí y en la Indochina oriental, que debe ser como la normal pero con menos ritmo. Porque cuando este Jerry Lewis intelectual y con cara de que le han robado el bocata unas cuántas veces en el recreo hizo ese pedazo de tema “El Watusi”, no sabía que estaba haciendo historia en la música. Que estaba creando algo distinto y que haría bailar hasta al groupie más emo de Björk. Porque 4 años después de este bombazo regaló el disco con el que un servidor descubrió el Boogaloo y la música latina en general fuera de prejuicios que puedan darse por esos fines de semanas pachangeros. Maravilla sonora donde no sólo mezcla como nadie el Soul más arraigado de esas calles de Harlem con el Son y el Mambo que llevaban más de diez años deleitando los cubanos afincados en América sino que dejó melodías tan famosas como los vientos de A Deeper Shade Of Soul”, ese Boogaloo infernal de presentación llamado “El Nuevo Barretto”, la Salsa más primitiva con “Sola Yo Te Dejaré” o porque se ganó el apelativo de ‘Hard Hands’ en “The Soul Drummers”. Luego aparecieron los 70, sus fusiones con el Jazz y el Funk más en boga en esos momentos para su posterior reniegue de todo ello en pos de la Salsa puramente ortodoxa. Pero hubo una época en que todas las razas bailaban al mismo tiempo. Y en la que Marc Anthony no iba por ahí haciendo de Hector Lavoe.





8º Jamiroquai – 'The Return Of Space Cowboy' (Sony, 1994).
No es casualidad que en esta selección eligiera el disco de Johnny Hammond. Al fin y al cabo, sin él, bandas como Jamiroquai no hubieran existido, o hubieran ido en otra dirección, quién sabe. Su influencia es palpable en todo el disco, si bien es cierto que en temas como “Scam” o “Mr. Moon” dónde también pueden versos ecos de aquella banda oscura de Space-funk llamada Manzel, la evidencia es clara, no es precisamente este disco un ejercicio de puro revival. Es la definición clara de lo que significó el Acid-Jazz. Nada más que todos los elementos de la música negra, con rapeo incluido en “Just Another Story” sobre ese Funk combativo,  metidos en la batidora de unos músicos en estado de gracia, junto a una producción brillante, algo raro para la época que era. Después llegaría el éxito mundial con 'Travelling Without Moving' y nada volvió a ser lo que fue. Pero siempre nos quedará el Buffalo Man yendo al espacio como un cowboy gracias al Cheeba.





9º Fundación Tony Manero – 'Sweet Movimiento' (Virgin, 2003).
Si uno se pone a pensar en un disco español, de principios de siglo, y de Disco-Funk, se podría pensar que estamos ante una banda homenaje a Bonnie M, o Kool & The Gang. Nada más lejos de la realidad. Porque, aunque así fueron sus comienzos, esta banda catalana quizás no sea la pionera en realizar música negra con conciencia de ello en nuestro país, pero si los que lo popularizaron durante algún tiempo, y se hicieron un nombre fuera del circuito tan pequeño como es el correspondiente al del groove con canciones compuestas por ellos. Porque ganar un disco de oro por un LP de música negra por aquí es algo que parece, y sigue pareciendo propio de un relato de Lovecraft. Pero ellos lo hicieron y arrasaron, vía anuncio automovilístico, con esa maravilla llamada "Looking For La Fiesta".

Pero dos años después regresaron por la puerta grande. Un disco que, aunque pareciera que viniera con la etiqueta del anterior, música Disco puramente hedonista y con simple objetivo de romperte la tibia y el peroné sin que Figo te entre a taco descubierto, 'Sweet Movimiento' es un disco mucho más nutrido de todas las referencias que harían de los Manero la banda que es ahora. Porque si “United Soul” sigue demostrando que en la pista de baile siguen mandando, los rapeos ochenteros de “Master Mike” bajo ese riff de guitarra espectacular y ese Philly Sound que se marcan en “Sunday Disco Down” podrían ser suficiente razón para tenerlo, las 9 siguientes canciones muestran que las lentejuelas y los pantalones de campana se empiezan a sustituir por capoeiras en ese dabadá tan Santisteban llamada Nights Over Asland”,  el Electro-Funk ideal para hacer el funky walk de Richard Pryor “Robodance”, la mejor del disco junto a ese Acid-Jazz-Disco con la más preciosa intro que uno recuerde por estos lares Slip Life (30 seconds decisions)”. Porque todavía se puede confiar en algunos para sacar esto adelante, aunque sea musicalmente que no es poco.





10º James Brown – 'Motherlode' (Polydor, 1988).
Cuando allá por 2004 en la otrora gran galería y disfrute de la música Madrid Rock, ya en horas bajas y con numerosos carteles de ciertos sindicatos rodeándolos, un servidor se dignó a adquirir este disco de 'el padrino del Soul' no se esperaba que, casi una década después, fuera un disco tan admirable como 'Payback' o 'Hell', con la curiosidad de que era un recopilatorio de rarezas puro y duro. Pero ¡qué rarezas! Precisamente por ser los temas de la época más prolífica, y porque estas caras B y rarezas podría haber sido las canciones principales de la mayoría de sus discos. Verdaderos momentos de inspiración como ese Funk-Garage con su inseparable Bobby Bird y el bajo atronador de Booty Collins “Since You’ve Been Gone” el “Funk Bombcuyo nombre deja claro como suena este tema, o aquella pedazo de banda sonora del blaxploitation Slaughter’s Big Rip-Off con el patibulario Jim Brown vistiendo de torero a quién se pusiera por medio, llamada “People Get Up And Drive Your Funky Soul”. Es paradójico que quizás en el peor momento de su carrera, ya en plena devaluación y con el éxito de “Living in America” tan caduco como el PCP que asomaba por su lengua esas noches poligoneras que se pegaba, Polydor se dignara a sacar este recopilatorio que sacaba a relucir grandiosos temas para mostrar lo que algún día fue este hombre, y que, si no hubiera sido por su megalomanía y demás extraños pensamientos que rondaban por su cabeza, seguramente hoy se lo recordaría todavía más y mejor. Y es que hacerte una foto con Nixon nunca es una buena idea.


jueves, 28 de febrero de 2013

The Frowning Clouds en Alcalá de Henares:


A parte de entrañables héroes de la infancia como Cocodrilo Dundee y de esos animales tan tontísimos que no entiendo por qué todo el mundo adora llamados koalas, resulta que Australia puede presumir como nación de tener otras cosas: unos pedazos de músicos que flipas...


 Esa fue, básicamente, la idea máxima que extraje el domingo 24 tras acabar de presenciar el concierto que The Frowning Clouds, una jovencísima banda procedente de Geelong y Melbourne –no lo tengo muy claro-, había dado en la Sala EgoLive de Alcalá de Henares.

Las reseñas previas que habíamos leído de ellos nos los pintaban como los herederos del Rock clásico de los años sesenta. Una definición que sinceramente me daba algo de miedo y de repelús, porque no me negarán que leer esas palabras y pensar de seguido en una vulgar copia de los Beatles o los Kinks subida al escenario y berreando himnos no va hilado...


 Afortunadamente -siempre afortunadamente- resulta que estos chavalillos han bebido de esas fuentes británicas sesenteras, pero sin quedarse en la sólo en la superficie del género, ya que como chavales echados pa´lante, también están dotados de un genio creador que suele escasear en estos pantanosos y muchas veces estériles terrenos musicales de lo ‘revival’ por los que se mueven con tan aparente soltura The Frowning Clouds.

Gente joven, como decía, pero además con talante y personalidad. Se les veía el regusto estético clásico: algunos peinados a lo Macca, un toque hippiesco en eso del bajista tocando sin zapatillas, la forma de moverse al ritmo de la música, pero todo sin muchas pintas o pretensiones. Muy naturales y sencillitos, dando más importancia a lo que iba a salir de sus guitarras...


 Pese al desconocimiento previo que servidor tenía sobre esta banda y que podía hacer que no conectara de inmediato con la propuesta de los chicos, debo afirmar y reconocer que el nivel de enganche de las canciones fue altísimo. Puro sonido 60´s, sin copia alguna, todo originalidad, con estructuras sencillas y efectivas, guitarras bonitas que llegaban a nuestros oído con todo el encanto y regusto de antaño -como esa doce cuerdas que tanto me recordó a los míticosmitiquísimos The Byrds con Roger McGuinn a la Rickenbaker-, con esos interesantes juegos vocales que hacen ver que detrás de este concierto hubo un trabajo previo…


 Y sí, todo lo que he dicho hasta ahora eran las cosas buenas… Pero también hay cosas malas. O mejor dicho una cosa mala o un detalle a pulir que en mi opinión hizo que la noche no fuera tan redonda como debiera haber sido: la escasa continuidad entre una canción y otra. Me da la sensación como que se tomaron el concierto con tanta tranquilidad y calma que a veces se rozaba lo lánguido. Fueron muchos los parones entre canciones, muchas las charlas entre los músicos, el problema con la cuerda de una guitarra –esto le pasa a las mejores familias-, muchos los chapurreo en español o en algo… Detalles que hicieron que sus canciones no brillaran con la intensidad que se adivina poseen, porque potencial tienen para dar y tomar, eso es innegable, y que la sensación global del concierto no fuera de diez.


 Pero bueno, ataques de crítico a parte, con lo que nos debemos quedar es que lo mejor para esta banda está todavía sin lugar a dudas aún por llegar… Y ahí estaremos nosotros para dar fe de ello.


 Así, en escorzo brutal es como pude conseguir fotografiar el setlist del concierto que tenían pegados al canto de las guitarras... ¡Os quejaréis!

martes, 22 de enero de 2013

The Fleshtones en Alcalá de Henares - Sala EgoLive - Jueves 17 enero:

Que si los Fleshtones tal, que si los Fleshtones cual y que si los Fleshtones Pascual...

Semanas y semanas viendo por todos lados buenas referencias de este veterano grupo neoyorquino que, la verdad sea dicha, cuando me puse a informarme sobre ellos y les di la primera escucha no me convencieron del todo. Su sonido de estudio no me atrapó entonces de la misma manera que sí lo hicieron tantas y tantas bandas que han pasado por la Sala Ego-Live. ¿Nombres? Ciento y la madre: The Zeros, Subsonics, The Swingin´ Neckbreakers... Y podría tirarme así hasta el día del juicio final, amigos.


Pero como a este mundo se ha venido para no parar de aprender -en esta sala lo estoy haciendo día sí y día también- y rectificar es de sabios, ahora debo decir que tras el cuidado y trabajado espectáculo que se montaron 'los The Fleshtones' el jueves pasado, su música debería aparecer como modelo perfecto de lo que era, es y debería ser el Rock and Roll de toda la vida...

Como no controlo mucho a la banda haré lo típico, que es empezar diciendo quiénes fueron los cuatro responsables de que el público que abarrotó la sala pasara una noche de jueves -o ‘juernes’ como se suele decir ahora- prácticamente perfecta: a la voz principal, teclados, maracas y palmas estaba el espigado e inquieto Peter Zaremba; el flequilludo Keith Streng -que tiene un cierto parecido con este actor- a los guitarrazos y a esa otra desgarradora voz principal; Ken Fox al preciso bajo eléctrico y acompañamiento vocal; y finalmente pero no por ello menos importante, el hombre más clásico y ‘old school’ de la noche, Bill Milhizer a la batería.


La música, como delicia para los sentidos que es al igual que la gastronomía, es algo que en directo entra pero que bastante por los ojos... Y ciertamente, en este apartado The Fleshtones ya tenían muchísimo terreno ganado porque esos botines brillantes de purpurina morada, esa camisa azul tan 'guayona' y ese estilo tan puramente americano eran espectaculares. Vamos, casi igual que otros, que se suben al escenario con la misma ropa con la que bajan todas las mañanas a comprar el pan… ¡Cuidemos un poquito más esto del Rock and Roll!




La noche empezó un tanto difusa ya que justo al empezar el recital de Zaremba y el resto de la tropa, servidor recibió un bonito mensaje que hizo que estuviera como unas cuatro canciones aproximadamente un tanto fuera de sí... Como pasmado... Porque sí, somos humanos y tenemos esas cosas. Pero luego poco a poco fui concentrándome, retomando el pulso a la noche y al concierto para darme cuenta que estábamos en medio de un 'fregao' bien bueno, con canciones como "Pretty Pretty Pretty" -perteneciente al disco 'Beachhead' de 2006- o como creo recordar e intuir "Laugh It Off" -incluida en 'More Than Skin Deep' de 1997- y "Way Up There" -en 'Fleshtones VS Reality’ de 1987-…

El resto del concierto fue a más. Siempre a más, como bien nos comentó Alfonso Sirera en un momento dado que nos cruzamos con él. No falló en su predicción. Y eso que ganamos todos.

Peter Zaremba no paraba de hacer aspavientos, molinetes 'sixties' con las manos, marcianadas, gestos de complicidad con la gente que tenía enfrente, movimientos raros y bailes arrítmicos e infantiloides a lo Jonathan Richman que evidentemente acabaron por conquistarnos… Más aún cuando sacó de paseo sus maracas -que personalmente creo que es uno de los instrumentos más molones de la historia- y daba palmas con ese estilazo clasicón que tristemente ya no se ve tan a menudo sobre las tablas…


Bill Milhizer dio un auténtico recital de batería. Un ejemplo de economía musical y física, porque no exageró ni un solo gesto de más a la hora de tocar su instrumento. Parecía no moverse, que no hacía nada, que no golpeaba con fuerza… ¡Pero vaya que si sonaba!



Tan sorprendente como el bronceado de Ken Fox fue apreciar la comunión que existía entre cada músico. Se nota eso de que llevan unos poquitos años encima del escenario y que se trabajan el negocio. Juntos, todos los Fleshtones se tiraban por el suelo gozándolo como perros, girando en infinitas vueltas que el público tenía que imitar, subiéndose a la batería -si yo fuera baterista no me haría ni puñetera gracia, pero bueno, allá cada uno-, metiéndose con los instrumentos entre el gentío, permitiendo cantar a los seguidores más tenaces y entusiastas, dejándose llevar en alzas por el respetable cual matador de toros en Las Ventas saliendo por la puerta grande, e incluso formando ya la final del concierto una pirámide entre ellos en plan ‘cheerleaders’… Glorioso todo.


Sonó la última nota, recogimos los bártulos y nos fuimos a casita con la sensación de haber presenciado uno de los mejores conciertos del año… Y eso que acabamos de empezar, señores. ¡La cosa pinta bien para nuestros/vuestros oídos!

Y ahora, la foto de rigor con el 'set-list' que tuvimos el placer de disfrutar aquella noche:


Pues con la crónica de este pedazo de concierto abrimos el 2013... Ojalá siga así todo de bien, porque no ha podido empezar mejor, la verdad que sí.

viernes, 21 de diciembre de 2012

Noches de Power-Pop 2ª Parte: Paul Collins en Alcalá de Henares - 16 de diciembre - Sala Ego:

Tal y como habíamos prometido hace unos días, Los Sultanes Del Swing cerramos el año con otra crónica ‘powerpopera’. Pero en este caso no se trataba de un concierto más que apuntar en la lista, ya que el responsable de subirse al escenario la noche del domingo 16 de diciembre no fue otro que Paul Collins, es decir: el denominado por muchos ‘Rey Del Power-Pop’.



No vamos aquí a hablar a modo de introducción de la dilatada carrera de Paul Collins porque entonces estaríamos fomentando que alguien nos comentara en plan anónimo malvado, así que preferimos pasar página sobre la importancia que la obra de Paul ha tenido en la música de las últimas décadas para entrar directamente a tratar el asunto de la gran noche que tuvimos el placer de presenciar en la EgoLive.

Paul Collins es uno de esos tipos incombustibles que no se está quieto en casa y que no suele parar de realizar giras y más giras por todo el mundo. La última de ellas, la llamada ‘European Tour 2012’ le ha hecho viajar por Italia, Alemania, Suecia y Noruega, para recalar finalmente en España -un país importante en su vida- y concretando un poco más en Alcalá de Henares, que fue justamente la ciudad elegida para  poner el broche final a este interesante tour. ¡Quién se lo iba a imaginar!


De inicio la noche se planteaba complicada: era domingo -por lo que algunos cuerpos estaban ya un poco machacados tras el fin de semana vivido-, el tiempo que hacía era el de la época del año en que estamos y además, para más inri había fútbol… Pero bueno, como dije en la anterior crónica sobre Kurt Baker, se nota que poco a poco se va consiguiendo formar una parroquia y si ya sumamos a gente que venía directamente desde Madrid, pues no os cuento nada.

Éramos los que teníamos que estar. Luego no queremos quejas...

Para el concierto Paul Collins vino con su ‘Beat’, que de un tiempo para acá está formada por una serie de musicazos tan grandes como la copa de un pino: los inagotables Juancho López al bajo eléctrico, Christopher Bongers a la batería y el brillante Manolo Espinosa a la guitarra eléctrica.


En esta su primera visita a Alcalá, Paul decidió dar un repaso a su enorme carrera musical. Desde sus primeros movimientos con The Nerves, The Breakaways y The Beat hasta sus últimas grabaciones y alguna que otra composición que al parecer todavía no están registradas o publicadas… Vamos, que asistir a este concierto fue como leer del tirón una enciclopedia sobre el Power-Pop. Un auténtico placer.

Para que os hagáis una idea, Paul Collins inauguró la noche con “You Wont Be Happy”, para luego seguir con otras composiciones pertenecientes a su primer trabajo con The Beat en 1979 como “Different Kind Of Girl” y “Rock And Roll Girl”. Un álbum del que buscando más información por ahí he encontrado que fue producido ni más ni menos que por Bruce Botnick, un tipo que produjo entre otros a The Doors, a Love y que trabajó como ingeniero en el ‘Pet Sounds’ de los Beach Boys… Leyendas señores, leyendas.



Como ya estamos hablando demasiado, vamos a hacer un parón para ver y escuchar una de esas canciones que os hemos comentado. Una canción que según dicen por ahí, Paul compuso a su novia de por entonces. Y es que hay una cosa que está bien clara: somos todos un poco-bastante tímidos, cobardes y ya no hay galanes como los de antes...



Entre charla y charla en perfecto castellano -ya quisiera el talento de Sergio Ramos hablar inglés como Mr. Collins lo hace en el idioma de Cervantes- fueron cayendo canciones de otros discos más recientes como “Helen” -‘Flying High’ / Lucinda Records / 2007-  y “Hey DJ” -‘Ribbon Of Gold’ / Rock Indiana / 2008- esta última una canción que tiene un trasfondo y una historia que creo no sé por qué que nos suena a muchos enamorados del mundo de la radio: ese primer contacto con la música cuando éramos críos, con el transistor debajo de la almohada y en vela a altas horas de la madrugada… ¿Verdad?



.Esa gorra, el pañuelo rojo anudado al cuello, las gafas, la florida camisa -quiero una así, desde aquí lo digo en público-… Incluso esa petición de chupito para el guitarrista. Todo llamaba la atención en Paul Collins, pero esos elementos accesorios no lograban distraer y desviar la atención sobre una cosa realmente admirable: el total dominio del escenario que tiene este hombre. Es increíble como fue capaz de controlar el tiempo, recitando a veces con voz profunda, generando tranquilidad y tensión en el público, teniéndonos en sus manos todo el rato. Se nota que no fue ayer precisamente cuando empezó a subirse a los escenarios


Pero vayamos a lo que de verdad me importa en este caso. Como iba diciendo, Paul fue deshojando canciones magníficas y únicas, de esas que dejan marca. De esas que hacen que por una u otra razón acaben adquiriendo significado para el oyente…

No fue el artista que más fuerte y contundente ha sonado de todos los que han pasado a lo largo de este año por la sala, pero es que eso no tiene por qué ser del todo necesario. De esta manera, Paul nos demostró que con saber tocar bien una delicada y sencilla canción en plan medio tiempo es más que suficiente para provocar una sensación y un recuerdo imborrable, para darnos un vuelco el corazón o para que se te pongan la piel de gallina, tal y como me ocurrió con “Parlez Vous Français”. Hay una persona que puede dar fe de ello.



Lo mismo podría decir de un tema que Paul Collins Beat tocó y que no he logrado descubrir o localizar. No soy muy avispado, pero me da que por las veces que suele repetir “Walk Away” a lo largo de la canción en los estribillos, ese debería ser el título, pero no lo sitúo... En Youtube aparece un video en directo grabado pocos días antes de su llegada a Alcalá con este mismo tema en directo y resulta que en los comentarios se indica que posiblemente sea una canción nueva que todavía no está disponible, por lo que nos tendremos que conformar con esta edición que he montado para poder disfrutar de una de los momentos que más me emocionaron aquella noche. Sabor a clásico. A canción de nuestras vidas casi.



Y es que sinceramente, con eso me quedo de Paul Collins, con su saber hacer sobre el escenario y con esos detalles de sobriedad y categoría -propios de la madurez personal y musical que ha alcanzado- que brillan y destacan entre una retahíla de agitados y electrizantes números de cuando era mozo como el inolvidable “Hangin´ On The Telephone” y el “Look But Don´t Touch"… En fin, un hombre que ha sabido y sabe mantener su toque con el paso del tiempo. Totalmente disfrutable.

Ahí os dejamos con el ‘setlist’. Uno de los más completos, perfectos y redondos que hemos podido contemplar en mucho tiempo. Vuestro es.


¡Larga vida al Rey del Power-Pop!

martes, 18 de diciembre de 2012

Noches de Power-Pop 1ª Parte: Kurt Baker en Alcalá de Henares – 14 de diciembre – Sala Ego.

Como todo el mundo sabe, se acerca ya el fin de año y por si resulta que a los mayas les da por acertar en sus fatalistas predicciones, Hey Ho! Club De Rock y la SalaEgoLive han querido despedirse de este 2012 tan puñetero que nos ha tocado vivir con un par de nombres de auténtica categoría dentro del alegre sonido Power-Pop. Y como viene siendo ya costumbre Los Sultanes Del Swing no se lo han querido perder, pero mejor será que vayamos por partes…


El primer artista en subir al escenario en este Especial Power-Pop fue ni más ni menos que Kurt Baker. Un alumno aventajado de la escuela de Elvis Costello que domina a la perfección el arte de construir canciones como las de antes. Es decir: composiciones perfectas y repletas de estribillos con gancho.

Hablar de Kurt Baker es prácticamente hacerlo del Power-Pop actual en sí, ya que este figura encarna todas y cada una de las características del género: temas redondos que llegan al oyente de forma directa e inmediata con ese pulso vital, energía y efervescencia propias de la juventud… Pero bueno, para no estar repitiendo todo otra vez, mejor os recomendamos la escucha del programón que la semana pasada dedicamos a estos sonidos ‘powerpoperos’.


Caía en jueves –o ‘juernes’, como se suele decir ahora y como ustedes prefieran- y lo cierto es que era el día perfecto para asistir a un buen show… El público es todavía algo escaso viendo  la  calidad  de  los nombres que están viniendo a la ciudad, aunque por otra parte hay que reconocer que el que hay va siendo cada vez más fiel y ya se empiezan a hacer comunes las caras… Algo que mi padre -camarero de toda la vida- sabe que es costoso y a la vez importantísimo: hacer parroquia.


Procedente de Maine, Kurt Baker y toda su tropa se encargaron de darnos a conocer el que es su último disco publicado hasta la fecha, ‘Brand New Beat’, que no es ni más ni menos que el perfecto manual de  Power-Pop. Así de simple y a la vez así de meritorio.




Pero Kurt Baker no vino a Alcalá de Henares únicamente con la intención de volarnos la cabeza con temazos hipervitaminados de su último trabajo como son “Everybody Knows”“Partied Out” y “Weekend Girls”... Ya que también quiso regalarnos algunas joyas pertenecientes a su anterior etapa como miembro de The Leftovers. Éste fue el caso de “Can´t Stop” -canción que abrió el concierto- y de otras que entraron dentro de los bises como fue “Telephone Operator”.

Y tampoco se olvidó del resto de su discografía en solitario, porque de su disco debut ‘Rockin´ For A Living’ sonaron unas cuantas maravillas, como esta de aquí abajo:




Para tristeza de muchos, Kurt Baker -a la voz y al bajo- no se hizo acompañar para esta gira española por la teclista y corista Holly Nunan pero no pasa nada porque de todas maneras hay que reconocer que los muchachotes que le guardaban las espaldas estuvieron realmente soberbios: el canoso Wyatt Funderburk y el pequeñín Geoffrey Palmer a las guitarras, el elegante Kris Rodgers a los teclados y Adam Cargin a la batería.




La noche tuvo bastantes momentos memorables. Cada uno de los asistentes tendrá los suyos, pero ya que estamos aquí os voy a contar los mios:

El primero fue, sin lugar a dudas, cuando bien entrado el espectáculo Kurt y compañía se pusieron a tocar “Hollywood (Down On Your Luck)” de Thin Lizzy, una de las bandas de Rock más importantes de la Historia. Una opinión personal que se ve reafirmada y confirmada por momentos como ése, ya que no es muy habitual que un artista estadounidense de Power-Pop decida versionar a un grupo irlandés de Hard-Rock setentero ¿verdad? Me da que el gran Phil Lynott estaría muy agradecido por el tributo que se marcaron estos chicos…

El segundo fue la conexión con el público, que fue rapidísima y es que es un tío de esos que cae bien. Además, si a eso le sumas unos cuantos "Alright!" por aquí y unas cervezas por allá -ya sean Budweiser o Mahou, que para gustos los colores- pues la mitad del camino para agradar al público como que está hecha.

Y el tercero fue cuando ya en los bises sonó “Hangin´ On The Telephone”, ese clasicazo que compusieron The Nerves allá en 1976 y que Blondie llevó al éxito mundial un par de años después al incluirlo en su álbum 'Parallel Lines'… Uno de esos discos que hay que escuchar por lo menos una vez en la vida sí o sí.


Creo que no exagero lo más mínimo si os digo que “Hangin´ On The Telephone” es una de mis canciones favoritas de todos los tiempos junto a “Union City Blues” también de Blondie, así que cuando al finalizar el concierto me acerqué al tenderete y vi que esta canción la tenía Kurt Baker en su EP ‘Get It Covered’ pues como que la tentación me pudo y me hice con él.


La noche no había acabado porque todavía quedaban sorteos de vinilos cortesía de Hey Ho! Club De Rock, así que hasta que se hacía tiempo aprovechamos para pedirle a Kurt Baker que nos firmara el EP. Muy simpático y agradable sacó su rotulador, me preguntó el nombre y ahí empezó el enredo… Porque todo se remonta a 1983, cuando mis padres me podían haber llamado Juan, Jose, pero no... Decidieron muy sabiamente y con gusto exquisito nombrarme Víctor Hugo. Un nombre bonito, sí, pero que no debe ser muy conocido entre los anglosajones... A su “what?” le respondí “yes, Víctor Hugo, like the french writer”, pero resulta que la literatura universal no debe ser el fuerte de nuestro amigo, porque tampoco sabía como se escribía, así que con la complicidad de mis compañeros Laura Neri y Maku le estuvimos deletreando el asunto… Y este es el resultado final:


Nos despedimos con unas fotos y tomamos buena cuenta del 'setlist', porque siempre hay gente interesada en esas cosas. Creo que a lo largo y ancho de la crónica hemos hablado suficientemente del repertorio que Kurt Baker nos brindó, pero para aquellos curiosos que tienen la manía y costumbre de saber el orden de las canciones ahí tienen la fotito. Eso sí, para ello es básico poseer ciertos conocimientos de criptografía:


Y ahora... ¡A seguir disfrutando de Kurt Baker!

lunes, 3 de diciembre de 2012

Conciertos del Mes de Diciembre:

No hay excusa para quedarse en casa. Sí, hace fresco y tal pero... ¿Y la de conciertazos que os esperan?


Miércoles 5: El Artista del Hambre. Flamingo Bar Rock de Alcalá. 22,30 h. Entrada gratuita.
Sábado 8: El Sombrero del Abuelo. Rock Estatal Club de Madrid. 21:30 h. 5 euros.
Jueves 13: Kurt Baker (USA). Sala EgoLive de Alcalá de Henares. 22:30 h. 8 euros.
Viernes 14: La Compañía Walter. Sala EgoLive de Alcalá de Henares. 23:00 h. Entrada gratuita.
Viernes 14: Temple + Fiurach. Sala Bumerang de Guadalajara. 21:00 h. 6 euros + consumición.
Sábado 15: Mi AnimalSala EgoLive de Alcalá de Henares. 23:00 h. Entrada gratuita.
Sábado 15: Band 2. La Chata. 13,30 h. Entrada gratuita.
Domingo 16: Paul Collins Band. EgoLive de Alcalá. 22:30. 10 euros + consumición.
Viernes 21: Nocaut. Tic-Tac de Alcalá de Henares. 22,30 h. Entrada Gratuita.
Jueves 27: Band 2. Flamingo Bar Rock de Alcalá de Henares. 22,30 h. Entrada Gratuita.

lunes, 26 de noviembre de 2012

Electric Mary + Black Hazes en Alcalá de Henares:

El sábado 24 fue un día memorable. Una de esas fechas que quedará para el recuerdo en la mente y el corazón de todos los amantes de la música en Alcalá de Henares. Los Sultanes Del Swing y la RUAH olíamos que algo bueno iba a pasar, así que no pudimos perdernos la cita que Black Hazes y Electric Mary nos tenían reservada en la Sala EgoLive


Los primeros en abrir la noche fueron Black Hazes, un grupo local de Heavy-Rock (prefiero este término acuñado ya hace unos treinta y tantos años por la gente de Barón Rojo que el de Heavy-Metal) más bien de corte clásico que subió al escenario como un auténtico huracán desde el primer segundo, con una fuerza inaudita y unas ganas de disfrutar y gustar al público muy pocas veces vista en la sala. 


Black Hazes resultó ser un grupo activo, vitalista y contestatario que a las primeras de cambio arrearon, canciones en mano, contra esa marca de ambientadores para el hogar llamada Ambi Pur que últimamente es bastante ‘conocida’ por ese anuncio de televisión que no sé si habéis visto en el que aparentemente probaban hacer un concierto con jevis y al día siguiente, en la misma sala, unas embarazadas se ponían a practicar yoga o una mierda de esas y luego decían sorprendidas no notar el ambiente cargado porque claro, antes se había estado echando ese ambientador… Vamos, que Ambi Pur se lo buscó bien buscado por faltones, clasistas y estúpidos. 

La segunda tanda vino cuando se acordaron de esa gran dama de la política autonómica, nacional e internacional que es Doña Esperanza Aguirre ¿O era Ana Botella? Bueno, da igual… Lo cierto es que las dos se lo podrían merecer tranquilamente debido a sus enormes méritos. 


A lo largo de su espectáculo, Black Hazes nos mostró que tenían todos los ingredientes necesarios para gozarlo: un bajo que suena crujiente y profundo -como debe ser en estos casos-, un guitarra solista que se sale en todas las facetas, un baterista impecable y un cantante -Ani- que sabe cómo meterse al público en el bolsillo gracias a su garra, actitud y a canciones como “Miedo” y “Falsa Sonrisa”… En fin, una banda que no conocía, que está preparando lo que va a ser su primer álbum grande y que seguiremos muy de cerca porque de verdad se lo merecen.



Tras recoger los trastos, les tocó el turno a Electric Mary. Desde que me contaron que habían acompañado a maestros de la talla de Deep Purple, Judas Priest y Alice Cooper llevaba aproximadamente un mes con unas ganas enormes de ver a esta pedazo de banda australiana y lo cierto es que no me defraudaron en absoluto. La puesta en escena fue de gente con muchas tablas. De gente que sabe lo que se hace y que domina además del ámbito musical -que ya hablaremos de ello- toda esa parte actoral que lleva consigo un concierto, es decir: la farándula, el espectáculo, el show


Rusty Brown, el cantante, encarnó y acaparó para sí a la perfección el papel de frontman y protagonista de la noche. Un grandullón con carisma que viene a ser algo similar al resultado del cruce de Ray Liotta, Zach Galifianakis, Hank Von Helvete y la típica Rockstar setentera con la libido tan subida como... Bueno, mucho.


Pero Rusty no estaba sólo. Afortunadamente iba acompañado de una cuadrilla de auténticos bestias del Rock. Detrás de él tenía una precisa y retumbante sección rítmica que corría a cargo de Venom -además de que el nombre mola un huevo, debemos decir que el pavo se lució con un solo a lo vieja escuela de los que hacen afición- y a su lado, escoltándole, dos guitarristas de excepción. Uno era el nuevo en la banda y del que desconozco el nombre -el zocato y pelón-, el otro era Pete Robinson -diestro y con melenas-. Ambos supieron jugar sus cartas de la mejor manera, combinándose, doblándose, sin pisarse, a la perfección. Aunque hubo un hecho que me llamó la atención: parecía como si cada uno tuviera su terreno marcado y no pudieran o quisieran moverse mucho, acercarse el uno al otro, que no hubiera tanta interacción física… Aunque claro, quizá para ello estaba el bajista. 


Alex Raunjak se llama el figura. No paró en toda la noche de aporrear su cascadísimo Fender Precission Bass, de moverse, contorsionarse, acoplarse con sus colegas como ese momento en que junto al guitarrista nuevo se tocaron sus respectivos instrumentos -sin doble sentido ni nada-, darle al bebercio y brindar con el público. 




Esta era la penúltima cita de Electric Mary en España dentro de su gira europea en la que estaban presentando su último trabajo hasta el momento -‘III’ Listeneable Records 2011-. Así que entre disquisiciones sobre si Rusty Brown era el Jorge Lorenzo o el Fernando Alonso australiano y sobre el diminuto tamaño de su pene, se fueron colando temazos del ‘III’ como “Stained” y “O.I.C”.

 

Pero también hubo espacio para versionar a los Beatles con el "Helter Skelter" -no es la primera ni la segunda que escucho una versión de los de Liverpool en el EgoLive-, para recuperar piezas de su primer trabajo ‘Down To The Bone’ -Powerage 2009-, de ‘Long Time Coming’ -Electric Mary 2011- y de ‘From The Vault’ -Hydrant Music 2012- que levantaron al personal como así ocurrió con temas como el “Let Me Out” con el que inauguraron su recital, “M.B.F”, “Gasoline And Guns” o este “Luv Me”:

 

Y es que experimentar una noche en ‘La Iglesia de Electric Mary’ es algo que todo el mundo debería hacer por lo menos una vez en la vida. La comunión con el público fue unánime y absoluta. Un evento único, mágico e inolvidable del que nos encontramos satisfechos y orgullosos de poder haber disfrutado en nuestra ciudad… Ojalá más gente tomara nota de que en Alcalá vienen artistas que hacen maravillas como esta de aquí:



En fin, que fue un rotundo éxito y una fiesta del Rock, ni más ni menos. 

Después de que se tocaran todos los temas que tenían plasmados en su setlist aproveché para echarle rápidamente una foto ya que me viene muy bien para refrescar la memoria a la hora de hacer estas crónicas... Y bien que hice, porque si me llego a descuidar unos segundos más con mi tercio me quedo sin la fotografía, ya que el baterista de la banda cogió delicadamente el listado del suelo donde estaba y tras mirarme raro se lo entregó raudo y veloz a una joven damisela -no saben los campeones...- 

Para los señores interesados, ahí va el recital que nos prepararon los mocetones de Melbourne:




Nosotros ya somos de Electric Mary... 


¿Y tú?